Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

domingo, 23 de agosto de 2020

"Vivo, Estable y Luchando"

A medida que pasan los días y poco a poco retorna mi normalidad dentro de la anormalidad de esta pandemia, en mi hogar estamos procesando la procesión que vivimos del 17 de junio al 17 de julio, cuando mi esposo retornó a la casa, vivo, salvo y flaco. 

Cada día hablamos de esos días; cada día recuerdo, como si le hubiera pasado a otro, lo que viví en esa prueba que, aunque edificante, sigo sin desearle a nadie. Una de estas noches estaba escaneando la historia clínica que se requiere para solicitar la incapacidad médica. Me dediqué muy juiciosa a leerla poco a poco, tratando de conocer, completa, el otro lado de la historia. A medida que leía, poco a poco encontraba y descubría detalles: la linea de tiempo científica de lo que le había pasado a mi esposo, allá en la UCI, ese lugar inaccesible en el que estuvo a merced de Dios, los médicos y enfermeras. En una de las hojas, habían escrito en mayúscula, al final del informe nocturno  del día 24 de junio "ALTO RIESGO DE CLAUDICACIÓN Y MUERTE". Revisando mis chats de ese día, tengo un mensaje de mi cuñado que me decía un escueto "Pame estoy muy triste. Te quiero mucho".

El 25 de junio hice ayuno. Durante el día no recibí mensaje alguno y al llegar la noche, un médico muy parco me llamó a darme un informe totalmente carente de esperanza, absolutamente desalentador. El miedo, el maldito miedo, se apoderó de mi de una forma horrorosa. Llamé a dos angelitos que Dios me puso para enseñarme a orar y repetí lo que el médico me había dicho. Mi hijo y yo estábamos arrodillados en el suelo, agarrados de las manos, como si estuviéramos al borde de un abismo. Ni más ni menos. Y estas amigas, que navegan en la Fe, como quienes están acostumbradas al mar embravecido, nos dijeron unas palabras que nunca olvidaremos: "Los médicos saben de ciencia. Pero no saben de lo que Dios es capaz de hacer. Dios es el Dios de los imposibles. Óigame bien Pamelita, Nunca, pero nunca repita lo que le digan los médicos. No les preste atención. Usted ore, ore, ore. Ore todo el día. Dios me hizo una promesa con Gilberto, y El no me hará quedar en vergüenza. Y cuando le pregunten por su esposo usted diga, Vivo Estable y Luchando". A partir de ese día, ese fue nuestro comunicado oficial.

Escribo sobre un pronóstico médico que falló, sobre Ese Milagro que no tiene explicación para quien no cree. Escribo sobre el poder de la oración, de las palabras decretadas, sobre la Fe, sobre El que cumple Promesas, El Hacedor de Imposibles. Yo vi, lo viví, lo sentí. Mi obligación es escribir mi testimonio. No esperen menos de mi. 

Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 23 de agosto sobre un imposible, para quienes se sienten hoy viviendo al borde del abismo, implorando un milagro sin creerlo posible. Oren! Oren! Oren! 

AQUI ESTAS

"Invócame en el día de la angustia,

Yo te libraré y tu me honrarás"

Salmo 50:15

11 comentarios:

  1. Amén Pame, así como tu lo dices, así es!!

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  2. Grande es el poder y el amor de Dios,confiamos en Él, con los familiares que están pasando momentos muy difíciles en cuanto a su salud, pero en el nombre poderoso de Jesús los declaramos, sanos y salvos Amén

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  3. Pame, Dios os ha escogido como testimonio de Su Amor, Su Infinita Misericordia y Su Bondad. Declarad su Poder y su Gloria porque uds como familia son sus testigos!

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  4. Gran testimonio que Dios cumple sus promesas

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  5. Pame, en el libro de Isaías se puede leer: ¨"Antes que me llamen les responderé, y antes que terminen de hablar habrán sido atendidos."

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  6. Son una familia bendecida y muy especial. Saludos. Gabriel Delgado.

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  7. Dios los siga bendiciendo, les de abundante salud. Te quiero mucho Pame.

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  8. Dios tiene el control de todo, solo hay que tener FE y confiar en el.

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  9. Nada está ni estará por encima de los designios de Dios y mucho menos un dictamen médico...y te lo dice una médica. Sólo El tiene y tendrá siempre la última palabra y es El, el único que sabe hasta qué día seremos inmortales. A nosotros solor nos queda tener fé y pedir la fortaleza de aceptar y entender su voluntad cuando ésta es diferente a la nuestra. Un abrazote enorme.

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