Es tan difícil orar y orar y al final, sentir que perdimos la batalla ante la muerte. Es descorazonador sentir que no pudimos arrancarlos de sus brazos. La sensación de derrota es inmensa. Algunas veces nos cuestionamos el dolor, el esfuerzo y el resultado. A veces, el mismo dolor nos hace dudar, o enfurecer, o perder la fe. "Tanto esfuerzo. Tantas noches y plegarias y Dios no nos escuchó". Durante esas noches y días, la duda me invadía. "Será que Dios existe? Será que Dios nos oye? Será que Dios me hace el milagro? Por que me haría un milagro, si yo no he sido la mejor"? Esas eran mis preguntas día tras día y noche a noche. Reprendía la duda, la espantaba como quien espanta una mosca, o la aplastaba como a una cucaracha. Algunas veces me sentía tan agotada de pedir, que me quedaba dormida.
La primera vez que pudimos tener una conversación coherente con mi esposo, hacia 6 días que había despertado. Lo primero que me dijo en la vídeo llamada fue "Yo los vi. Los vi orando por mi. Yo los vi". Rompí en llanto. Recuerdo que eran las 10:30 pm y por fin pudimos enviarle un teléfono para que nos llamara. Me describió lo que había sido su encuentro intimo con el Padre, pero lo primero que me dijo fue "La Oración SI funciona". Lo dijo con una vehemencia y con una fuerza tal, que aún ahora escribo y las lágrimas se asoman en mis ojos recordando esa noche. Lloré de alegría, lloré de alivio; pero sobre todo, lloré porque ahora sí, alguien había vuelto para decirme que Dios existía, que era real, que El me había escuchado a mí y a las miles de personas que habían orado por mi esposo. Yo ya no tenia miedo de morir. Ya sabia a donde iría.
Algunos días después, conversé con una señora cuyo esposo había muerto de COVID en sus brazos. Lloraba desconsoladamente y yo lloraba a la par mientras me acompañaba un sentimiento de culpabilidad terrible. Recuerdo que llamé a mi Pastor y le pregunté porque su esposo no sobrevivió y el mío sí. Me dijo que cada uno tiene su tiempo, el tiempo de mi esposo aún no ha llegado. "Orar - me explicó - no sirve para doblar la voluntad del Padre, sino para unirnos en el entendimiento de los propósitos que El tiene para nosotros. O como lo dijo un teólogo del siglo XVIII luego de superar un atentado contra su vida... Somos inmortales hasta que hayamos cumplido nuestra misión en esta tierra."
Soy Pamela Cruz, escribiendo hoy 6 de septiembre 2020, sobre los que se van. Aquellos que fueron inmortales pero que al terminar su misión fueron llamados a la Casa del Padre. Ellos, que llamo Guerreros de la Luz, cumplieron con su tarea, ellos alumbraron con su presencia un camino. Ellos dejaron antes de partir un legado que debemos descubrir y honrar. Solo así encontraremos sentido y paz en medio del dolor por su ausencia.
PD: Les dejo una canción preciosa que resume todo lo que he escrito hoy Al Final

Gracias Pame. Mi parte favorita:
ResponderEliminarOrar no sirve para doblar la voluntad del Padre, sino para unirnos en el entendimiento de los propósitos que El tiene para nosotros.