Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

domingo, 11 de febrero de 2024

Fluye!

Estoy en New Zealand, aunque no lo crean, de trabajo. Como parte de las actividades programadas tuvimos una experiencia viendo como hacen vela los chicos de la escuela

Quien me conoce sabe que le tengo, no miedo sino, pavor al agua. Y después de casi 45 minutos tratando de convencerme de montarme con uno de los estudiantes en uno de los botes, accedí si era el coach quien dirigía. Aunque los chicos se manejaban como autenticos profesionales para mí este ejercicio fue extremadamente retador. Sin embargo, si estoy en New Zealand, el pais de los deportes extremos, como no voy a probar, hacer vela?

Después de hacerle prometer a la responsable de nosotros que sólo serían 5 minutos y que no separara su bote del mio, me subí al velero. Mil cosas pasaron por mi cabeza, desde perder mis argollas de matrimonio hasta quedar como Jack en estas frias aguas del Pacífico/Antártico. El coach, un kiwi (así le llaman a los nacidos en New Zealand) comenzó a hablarme y a darme órdenes. El cordón negro "pull a little bit". El amarillo, sueltalo. "Relajate!" me decía mientras yo tenía todo mi cuerpo en estado de alerta. De repente dijo, "¡tranquila!, El bote es como la vida, se mueve al vaivén de lo que pasa, y sólo debes fluir con él."

Fueron palabras mágicas. Sólo entonces pudo más esa frase que toda la inmensidad de miedo que traía conmigo.

La vida hay que llevarla como ese bote. Ajustar las velas o soltarlas, si cambia de dirección. Reacomodarte, fluir. Esperar si no hay viento, disfrutar la espera y estar atentos al momento en que ha de llegar. Si en el agua se ve venir el viento, ajustar y fluir. Y así se sigue disfrutando de todo. Hasta de la caída que no tuve pero si una de las niñas de la escuela. Como si fuera una veterana, se prendió del bote y comenzó a moverlo hasta enderezarlo completamente. Acto seguido, dio un respiro, se hundió en el agua y con fuerza salió y se montó de nuevo para seguir flotando... Con una sonrisa en el rostro. 

Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 12 de febrero 2024, sobre la gran lección que aprendí hoy mientras ajustaba las velas y me relajaba viendo el maravilloso paisaje que Dios me regaló hoy, para aprender a fluir.

11 comentarios:

  1. Excelente experiencia Pamela

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  2. Martha Isabel Roa Hernández12 de febrero de 2024 a las 3:34

    Gracias amiga!!! Lo disfruté

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  3. Qué genial! Dios te siga bendiciendo

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  4. Excelente leccion de vida. Gracias Pamela.

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  5. Wow Pame. Que experiencia maravillosa e inolvidable.
    Así es! hay que fluir. Hay que disfrutar, hay que sonreir con alegria y ser feliz. Gracias amiga por compartir. Pásalo rico!!

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  6. Increíble Pamela, la Gracia de Dios te acompañe.

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  7. tTe felicito Pame .
    Pudistes superar el miedo y difrutastes tu paseo.
    Bendiciones

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  8. Excelente Pame, una experiencia maravillosa y única además de ser lección de vida : relájate, deja fluir y vive feliz !!! Un abrazo

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