Hace 4 días llegué de México, un país al que le debo una nota
sobre los sentimientos que genera en mi interior. En el aeropuerto,
mientras esperábamos para abordar, en una época donde todos se enconchan en sus Smartphones y olvidan al resto del mundo, yo sin batería y una señora sin
celular, comenzamos a matar el tiempo hablándonos mutuamente, como en las
épocas de antes. Ella es ecuatoriana y vive hace 28 años en México. Le encanta
el país, pero está pensando en volver a Ecuador, después de 28 años! Le pregunté por qué: "Porque la situación
en México es terrible. Para paseo está padrísimo”, - y creo que lo dijo porque vio
mi ojos desorbitados- “pero para vivir esto se va a poner terrible. " - Y
cómo lo sabe? le pregunté. La humilde
mujer, con un acento mezclado entre mexicano y ecuatoriano, que sonaba como si
cantara cuando hablaba, sentenció: "Por el Brexit". “Y cómo afectará
eso a México?", insistí, a ver si me explicaba algo que ni yo entiendo aún.
"Uuuu, señorita, no sé! Pero las
noticias dicen que esto acabara con la economía de México así que mejor me voy
antes que esto comience. No quiero me que coja aquí sino en mi tierra, con mi
familia". Me quede muy muda. "Llamada
para abordar", aviso el auxiliar de Copa. Respiré aliviada. Fin de la
conversación.
El 23 de junio, salí a cenar con uno de
mis amigos mexicanos y su esposa. Nada más entrar al coche, nos felicitó porque
éramos noticia mundial. Se firmaron los acuerdos en La Habana. Ay Dios! En mi
casa somos 3: Dos en contra de los acuerdos y adivinen quien a favor. A fin de
cuentas, yo tengo un hijo adolescente, soy madre y mis abuelos vivieron toda su
vida con la sombra de la Violencia de Tirofijo. Todo el camino, mi esposo y mi
hijo despotricaron de lo firmado y yo, digna y estoica, aguanté hasta llegar al
restaurante. "En todo caso," -dijo mi amigo, asombrado porque hubiera
gente en contra de la firma de los acuerdos- "siempre será mejor una paz
firmada que una guerra activa."
Las negociaciones de La Habana han
dividido a este país desde hace 4 años pero este país, ha estado dividido por
conflictos desde la independencia: Los que nunca la quisieron como se dio y los
que no querían que se diera. Los que no querían la república como se dio y los
que defendían lo que crearon. Los liberales, los conservadores. Los del Centro Democrático,
los traidores. Y así hasta nuestros días. Los chat de amigos, son territorio
peligroso en este tema. La gente entra y sale de los mismos porque se siente
agredida y en serio que a veces agreden con las posturas y argumentos
simplistas, y el fanatismo con el que los defienden. Yo misma me he sentido
tentada a salir algunos de mis grupos cuando se toca el tema y he preferido
eliminar la conversación entera sin leerla antes de polemizar sobre el tema. Las
discusiones de política, sexo y religión terminan dividiendo y creando
distancias. Entiendo que las posturas son inherentes a nuestra condición humana
y mientras exista una discusión elevada, que trascienda los argumentos tontos y
básicos que nos inyectan los medios y los demagogos para tratar de sembrar el
miedo y el terror, vía ejemplos que no aplican en nuestro entorno, todo se
vale. Mientras mi interlocutor sea una persona leída, que me ofrezca argumentos de
historia latinoamericana, de historia, documentada de los últimos 150 años,
que hable de otros conflictos resueltos y no resueltos en el mundo, o que me muestre con cifras y
no rumores, de los que quieren poder usando el
miedo, aceptaré esa disertación, conversación o discusión civilizádamente. Es más,
si en medio de la campaña de referendo para la paz, me muestran con datos
concretos donde demuestren que seguir matando jóvenes de un bando u otro y lidiando
con la corrupción más salvaje del mundo, es mejor que construir país sin
excusas de guerrilla, hasta consideraría mi posición. Pero para ello, tenemos
que hacer algo más que replicar como loros, lo que los demás lanzan
al viento a ver quién lo toma y lo multiplica, aterrado.
TENEMOS QUE LEER, dejar la pereza o la rabia o lo que nos impide
hacerlo y leer. Leer lo que dice el periódico, leer sobre conflictos en el
mundo, y como terminaron. Leer sobre los heridos y los muertos de la guerra.
Leer sobre las consecuencias de la paz. Sobre los resultados de los acuerdos en
todo el mundo y en los tiempos pasados. Leer. Leer. Leer. Solo eso nos da la
capacidad de discernir y tener una opinión propia y no copiada de otros que
aprovechan nuestra ignorancia para implantar pensamientos “granada”, que explotan cuando los repetimos y los enterramos
en las cabezas de otros sin la responsabilidad de ponerlos a pensar. Leamos y
tendremos todos los argumentos intelectuales para sostener nuestra posición, sea a favor o en contra.
Soy Pamela Cruz, escribiendo hoy 3 de julio/2016 cuando me dispongo a
iniciar el análisis y revisión juiciosa del portal http://equipopazgobierno.presidencia.gov.co/Paginas/equipo-paz-gobierno.aspx de la mesa de negociación de La Habana. Lectura pesada. Pero es la única forma... no hay otra. Es la única forma que tengo para poder comprender este futuro que nos alcanza.
PD: Parece que no soy la única a la que le preocupa una campaña desinformada. opinion/articulo/maria-jimena-duzan-plebiscito-por-la-paz-que-pasa-si-se-pierde