Hace como 15 años tuve un problema con un vuelo mientras viajaba con mi amiga embarazada. El vuelo estaba sobrevendido (bastante usual con Avianca) y la posibilidad de quedarnos era de un 90%. El escandalo de mi amiga fue una cosa épica. Finalmente, lograron ubicarnos en el vuelo porque algunos voluntarios se quedaron para que la embarazada y su amiga pudieran subir. "Y si este vuelo esta destinado a caerse?" Me pregunte en silencio. Y si el destino tenía programado que nos quedáramos y nosotras lo alteramos por majaderas? Fue el segundo peor viaje de mi vida.
El tercero fue hoy y corrió con el patrocinio de unos caprichosos cambios de sala, una falla técnica en pleno carretaje y un par de pasajeros histéricos que retrasaron un vuelo 4 horas. El recuerdo de aquella vez luchando por conseguir un puesto me recordó que uno esta en el lugar, el dia y la hora que le corresponden y que lo importante es la fe. La fe de que después de un dia bastante pesado, llegaré a mi hogar.