Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

miércoles, 23 de noviembre de 2016

El maravilloso silencio de la música del corazón

Esta noche me ha tocado trabajar. Tenía tiempo que no me quedaba hasta la madrugada tecleando en el computador. No es igual la noche a los 44 años que a los 29 cuando no me importaba trasnochar montando pedidos de temporada escolar. Esta noche sin embargo, tocó. Al azar seleccioné un concierto de música clásica. De esa que me inundaba los oídos cuando estudiaba en la U. 

Me he transportado a las noches aquellas donde estaba sola, con una cantidad de pensamientos haciendo de las suyas en mi cabeza. Esas noches de universidad, donde mucho es confusión, bulla y desazón. Algunas de mis noches eran así. Sobre todo cuando estaba en exámenes finales, cada semestre. En esa época salían colecciones de discos de música clásica que se compraban casi a huevo. De hecho yo, humilde universitaria, dependiente de una modesta mesada, ahorraba con el celo propio de quien quiere adquirir el tesoro de su vida y logré hacerme a una interesante colección de CD's de música clásica. En esa época, sin ser una erudita, me di a la tarea de entregarme a la libre escucha y descubrí que ese era el silencio de los que nos negamos a entregarnos a una mente en calma. Lo sé ahora. Mientras escucho las teclas de un piano interpretando "Para Elisa" de Bethoven. Recuerdo como mi mente solo se concentraba, escuchaba, escuchaba y de repente, un sentimiento se apoderaba de mí desde el centro de mi pecho, justo como lo siento ahora, mientras escribo. Hoy, muchos años después, comprendo que esa música poderosa, acallaba mi mente y creaba- aún la crea- una conexión increíble con el corazón. Comprendo hoy que, por muchos siglos que hayan pasado desde que su composición, esa música convierte pensamientos en sentimientos, sosegando cualquier angustia existente.

Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 23 de noviembre/2016, en esta noche clásica, desde la más sublime calma, esa que llega como cuando de repente, se posa un pajarito, cantando frente a ti, y ruegas porque ese instante no termine nunca.