Estudié en un colegio presbiteriano y durante todos los años que estuve allí siempre pertenecí y procuré permanecer en los coros que se armaban para los diferentes eventos organizados: celebracion de aniversario, día de la madre, Semana Santa, fin de curso, fiestas patrias. En fin! Siempre estaba presta a participar no solo en canto sino en cualquier actividad artística y musical, pese a que, con el tiempo, he descubierto que me da verguenza la cámara. Antes uno actuaba y no quedaba evidencia de las metidas de pata. 😂
Siempre me ha gustado cantar. No tengo la mejor voz del mundo, de hecho cuando era pequeña sufría por una ronquera que nunca se iba y que me obligaba a forzar la voz mientras cantaba.
He descubierto el placer infinito que me da cantar alabanzas. Desde hace muchos años las cantaba pero eran letras que muchas veces repetía sin comprender su significado real.
Hace cuatro años, cambié mis preferencias musicales porque cantar y escuchar alabanzas me llena de una profunda alegría. A veces se salen mis gallos, a veces desentono, miro para ambos lados y sigo entendiendo que a mi Audiencia Principal, poco le importa mi gallo suelto sino la alegría y el gozo con el que entono una canción.
He estado leyendo un libro muy, pero muy hermoso, sobre como aumentar la intimidad con Dios. Causamente, una amiga me pidió ayuda en ese tema... y yo me comencé a preguntar lo mismo. A veces un ciego le pide a otro ciego que lo ayude a ver... y en esos casos, el Señor en su misericordia obra, encendiendo una luz para las dos, y lograr juntas recorrer el camino.
Pues bien, en la búsqueda de ayudar a mi amiga, me ayudó ella a mí. Con este librito, práctico he comenzado a conocer más a quien quiero agradar y entre las cosas que he descubierto que le gustan, se encuentra la alabanza. Lo que yo hacía por mero instinto, ya tiene sustento en los cientos de pasajes que inundan la Biblia en distintos momentos y epocas recorridas en la lectura y donde se exalta la alabanza como forma de agradar, adorar y agradecer al Señor.
Recordé entonces, algo que me pasó hace un par de meses, cuando estaba en recuperación, por una operacion de columna muy dolorosa.
Una tarde me recosté en el sofá de mi sala a escuchar alabanzas. Intentaba pensar en otra cosa que no fuera el malestar que sentía. Me quedé dormida y me despertó una canción hermosa, que nunca había escuchado antes. La voz era tan pero tan dulce, que la escuché, una y otra vez hasta que llegó la noche.
Esa misma noche intentaba dormir pero la molestia era demasiado intensa. Me levantaba, me volvía a acomodar, me acostaba, me volteaba sin poder conciliar el sueño. De repente, en algún punto logré dormir y descansar. Durante el resto de la noche, me sucedió algo que jamás en mi vida había experimentado: Dormida, yo cantaba esa cancion, y dormida, sorprendida me decía a mi misma "¡Cómo puedo estar cantando esta canción si estoy dormida!"
Al dia siguiente, me levanté sin dolor y descansada y le dije a mi esposo "Oye estuve cantando esta canción TODA la noche, pero yo misma me sorprendia de cantarla mientras dormia. El me respondió: "Tu alma cantó la cancion. Tu alma te arrulló".
Recordé ese episodio hoy, cuando leía lo que le gustaba al Señor y lloré intensamente, no de dolor, no de tristeza, lloré al comprender lo que esperaba de los que creemos en Él:
Alabarle, si estamos alegres,
Alabarle, si estamos tristes,
Alabarle, si estamos enojados,
Alabarle si estamos perdidos,
Alabarle si estamos sediendos,
Alabarle si estamos saciados.
Alabadle en todo momento, en todo lugar, en toda circunstancia.
Y si no puedes, tu alma, seguro entonará la canción por ti, y alabará en tu nombre.
Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 17 de noviembre del 2024, compartiendo un episodio de mi vida que atesoraba para mi, pero que entendí que debo compartir con aquellos timidos que creen que tienen mala voz o no son dignos de alabar. ¡ALABA!
Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma; Lo busqué, y no lo hallé. Y dije: Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; Por las calles y por las plazas Buscaré al que ama mi alma; Lo busqué, y no lo hallé. Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, Y les dije: ¿Habéis visto al que ama mi alma? Apenas hube pasado de ellos un poco, Hallé luego al que ama mi alma; Lo así, y no lo dejé, Hasta que lo metí en casa de mi madre, Y en la cámara de la que me dio a luz. Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.
Muy lindo felicitaciones con amor
ResponderEliminarTe creo, lo buscaste en tu dolor y tu alma lo encontró. Ahora es tu mayor tesoro y por eso quieres que otros también lo busquen y lo atesoren. Quieres compartir esa alegría. Tu y Dios son uno sólo.
ResponderEliminarQue bello, saber que en medio del dolor y el sufrimiento hay un consolador para todas y cada una de nuestras necesidades. Se la dicha y el gozo que se siente, tuve el privilegio de cantar para El en la iglesia y no hay como alabar a Dios, danzar como lo hacía David dejarse llevar por el a gozo del espíritu santo es completamente maravilloso. Gracias por esa experiencia y por dejarnos saber y por recordarnos alabar con el corazón es maravilloso.
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