Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

martes, 10 de diciembre de 2024

¡La Despedida!

No hay nada tan dificil como una despedida. Innumerables veces he tenido que despedir a mis familiares o amigos cuando viajo o cuando estoy de viaje.Nos abrazamos como si no existiera un mañana. 

Una vez, me despedí de un amigo querido en una estacion de tren y lloré literalmente cuatro horas seguidas. Estaba tan inconsolable que una anciana se  movió al lado de mi asiento y sin decir palabra, tomó mi mano y la sostuvo durante todo el trayecto, hasta que se bajó en su ciudad. 

No recuerdo su rostro, no recuerdo que me dijo, sólo recuerdo que yo lloraba porque sabía, en el fondo de mi corazón, que nunca lo volvería a ver, como en efecto pasó. Y esa mujer me consoló. 

Mi abuelita lloraba cuando se despedía de su hermana o de su hijo, cada vez que la visitaban. Yo creo que ella tambien sabía desde sus entrañas, que cada despedida era como una preparación para la ultima, donde ya no se verían más. 

Para mí, hubo un antes y un despues del COVID. Saber que mi esposo volvió para decirme que la muerte no existe, que Dios es amor, que no es castigador, y que es real, me cambió la vida para siempre. No puedo explicar con palabras lo que significa saber que esa muerte a la que todos tememos no existe. Y cuanto anhelo que los demas lo vean como yo lo veo hoy. 

En estos cuatro años he tenido el privilegio de acompañar en sus ultimas horas o en sus ultimos días a varias personas. Seres que agonizan, pasando, en vida, experiencias que nosotros tendremos que pasar en nuestro momento, que aún no comprendemos y que nos negamos a aceptar. 

He visto a los familiares orar por un milagro, o por torcer la voluntad del Padre y esperan que "el barco enderezca el camino". Por muy doloroso que sea, no comprenden que ellos ya emprendieron su viaje. Detenerlos es una tortura para su alma. Es un sufrimiento completo. Anhelan irse, pero se resisten a dejar a todos sufriendo a su alrededor. 

Una vez, estuve acompañando a una amiga cuya madre llevaba meses agonizando. Tenía alzaimer, estaba postrada en una cama, con su mirada perdida. La tenían en casa y cuando las maquinas señalaban una línea, su hija lloraba y le rogaba que no la dejara sola. La línea volvía a tomar movimiento, la señora tomaba nuevamente un respiro y seguía con su mirada perdida, en una linea tenia de vida en esta tierra: Su hija. Mientras tanto, su hija aliviada seguia con su vida, visitando a su madre y diciendole que no la dejara. 

Aquella vez, lo volvió a hacer en mi presencia. Llorando me decía, "es que no se como voy a vivir sin ella." 

De repente le dije, "Tu hijo esta al otro lado del mundo. Cuando te despediste de él, le dijiste que no se fuera? Que no sabrias vivir sin él?" Ella me respondio que obviamente no. Ella sabía que eso era lo que queria su hijo. Vivir en ese país era su sueño. Irse era su destino. 

- ¿Entonces? le pregunté.  -¿Por qué amarras a tu madre, si el avión donde está su destino esta a punto de partir y ella quiere tomarlo pero tú no la dejas porque dices que no serás capaz de vivir sin ella? 

Nuestro cuerpo lucha por permanecer en esta tierra pero nuestra alma, sabe que es hora de tomar su vuelo y emprender una maravillosa aventura, un camino, un viaje. Un viaje de regreso a Casa. A la Casa del Padre. A cualquiera de las moradas donde el Padre nos envíe.

Cuando comprendamos que la muerte no existe, que tan solo dejamos este traje de astronauta, un traje de carne, cansado y viejo, y al dejarlo liberamos nuestra alma y emprendemos el viaje que anhelamos y que deseamos con la avidez de un niño, podremos dejar ir a nuestros seres queridos en paz y en amor. Con la tristeza de un adios temporal, sí! Pero tambien con la alegria de saber que ellos están donde quieren estar y al lado del protector del universo. Y entonces, saberlo nos llenará de una enorme paz. 

Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 10 de diciembre para todas aquellas personas que lloran las partidas fisicas o espirituales de los seres que aman. Es su viaje. Es su tiempo. Alegrémonos por ellos, por su tiempo, por su aventura a punto de comenzar y pidamosle al Dios Todopoderoso, que ese viaje sea tan maravilloso como el tiempo que disfrutamos a su lado. 

🙌Si consideras que esta lectura puede servirle a alguien incrédulo que necesite reconocer sus pequeños milagros diarios, compártela y coméntala. 🙌

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Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

2 Timoteo 4:6-8


7 comentarios:

  1. Que bello Pame, me identifico completamente con tu sentir, si las personas creyeran en la vida eterna despues de la muerte, no sufririan tanto cuando un ser querido parte al lado del Padre.....❤️❤️

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  2. Muy cierto!!!
    Aprovechar estas semanas de preparación del adviento, para que se fortalezca nuestra Fe! para el encuentro con Dios. Mientras a disfrutar nuestros seres queridos en Vida

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  3. Excelente Pame . Qué bueno empezar hablar sobre el tema para que entendamos mejor este proceso .

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  4. Me hiciste cimbrar! Mis dos hermanas se han ido ya y yo no les lloré porque entiendo que eso querían ellas. Estaban sufriendo demasiado aquí. Siempre las recuerdo cómo eran ellas y todo lo que vivimos juntas. También un hermano ya decidió irse e igual. Los recuerdos con mucho amor, como mis maestros que fueron. Gracias Pame.

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