Hoy apenas comenzó la navidad en mi oficina. La veo lenta, no como en años anteriores. Este año, literalmente le tengo pavor a la navidad. Los gastos en luz me tienen aterrada sin arbolito. Ahora con luces, no quiero ni imaginar el recibo de enero. El alza de luz, obra del gobierno nacional, me recuerda otras alzas que pagamos los ciudadanos de carro o de a pie. Dizque quieren evitar los apagones de la década del 90, cuando me tocó salir con linterna a coger bus una hora antes de la hora natural por cuenta de los racionamientos de Gaviria. Recuerdo tambien el alza del 2 x 1000, impuesto por no recuerdo quien para salvar al país del barranco y que finalmente, salvaría a los bancos que hoy nos "deducen" miles de millones, cada vez que alguien osa pedir sus servicios. Era algo transitorio, ese impuesto. Recuerdo el mismo 3x1000 transformado en un 4 x 1000. Quedo permanente. Ahora los bancos reportan ganacias enormes y los ahorradores se lloramos por los míseros rendimientos bancarios. Recuerdo el impuesto de estabilidad de la gasolina que nos amortiguaría las fluctuaciones del mercado, y aún cuando el precio afuera baja, aqui solo sube.
En estos dias conocí una chica venezolana hija de padres colombianos que se vino a vivir a Medellín. Su situación se hizo insostenible en Venezuela, otroa ejemplo de desarrollo y prosperidad de la región. Claro, de eso hace años, muchos años, cuando los colombianos se iban a trabajar a Venezuela y era un buen vividero. Llegó a Colombia reclamando su ciudadanía colombiana, llegó contando la desgracia que es vivir en un país destruido por la corrupción, por un gobierno ingobernable, por un pueblo que no entiende y que ya es dificil de encauzar. Recuerdo entonces las razones que llevaron al Chavismo al poder: una poblacion que votó en contra de una corrupcion de líderes de esos que tenemos aquí, de una opresion tributaria y una desigualdad increibles.
Cuando veo las noticias que se cuelan en mis redes, porque ya no me interesa leerlas, y encuentro que los honorables senadores que nos deben defender nos venden, que los senadores instalados en el congreso saltan como canguros detras de sus intereses personales, cuando veo que anunciamos con bombos y platillos la firma de contratos para arreglar una vía destruida hace más de 12 años por un construtor que luego se volvió alcalde, repetirá el cargo y que del bolsillo público se reparará su "error", cuando veo pasearse por esta ciudad a una cantidad de personas ostentando lo que los ricos, ricos no harían, contratistas del estado que cobran millones, que nos abanican sus excéntricos activos, apoderándose de las obras públicas, de las cámaras, de los semáforos, de los contratos de desayunos escolares, cobrando el doble, mientras reciben venías y homenajes, siento que esta ciudad esta viviendo una verdadera bomba de tiempo.
Si esta realidad que me golpea día a día se replica en cada región de este país, el menor de nuestros problemas será el día que la guerrilla se acabe. Porque, luego de firmar esa paz que nadie quiere, no habrá más noticia que ocupe los diarios que la realidad corrupta de un país donde los que pueden, roban y los que pagan, se van llenando de rabia. Y Dios nos ampare ese día, cuando llegue aquel que alborote una masa aburrida de pagar los abusos de los que están arriba. Ese día nos flajeraremos tratando de comprender, como llegamos hasta ese extremo.
Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 21 de noviembre, mientras me invento una decoracion adaptada a esta realidad que nos alcanza.