Una vez, cuando mi hijo tenía unos 8 años, estabamos visitando a unos amigos en su apartamento. Sus 3 hijos y el mío se quedaron en el cuarto mientras nosotros conversábamos animádamente en la sala. De pronto, un estruendo surgió de la nada y 5 segundos despues un alarido salió de la habitacion de los niños. Cuando llegamos, encontramos el estante de los juguetes al otro la de la habitación y a mi hijo dando gritos. Lo cargamos rápidamente y lo revisamos. Comprobamos que sólo tenía un rasguño en el hombro; lo calmamos y volvimos a la habitación a reconstruir los hechos. Los dos hijos mayores de mis amigos y el mío estaban jugando Play mientras el bebé de 3 añitos merodeaba en el cuarto. Mis amigos acababan de pintarlo y no habían tenido tiempo de asegurar el mueble de juguetes. El bebé se montó en el mueble y éste se le vino encima. Reconstruida la escena, solo quedaba un misterio por resolver: Cómo habia terminado el mueble, 2 metros más allá del lugar donde debía caer por gravedad y por física?
Discutimos mas de 1 hora las posibilidades y nunca encontramos lógica en la ubicación final del estante. Gracias a Dios terminó más alla del lugar natural de la caída, de lo contrario, otra historia contaría sobre los 4 niños que estaban en ese cuarto aquella tarde. Al final, entre risas nerviosas los 4 padres concluimos que una mano poderosa e invisible había desviado el trayecto de caída del monstruo de madera, que sólo alcanzó a arañar un poco el blanco hombro de mi hijito.
Hoy, por culpa de Electricaribe que con sus cambios de voltaje quemó mi Aire Acondicionado, y aprovechando que nuestro hijo se quedó donde la tia, mi esposo terminó durmiendo en su cuarto, que si tiene aire. Yo me quedé dormida en el mio, pero un extraño sueño, que sentí real y que involucraba una linterna apuntándome literalmente en la cara, me despertó asustada y terminé haciendole compañia en la cama usurpada de mi hijo. Sin dormir por la sensacion de la "linterna apuntándome", pude escuchar un ruido extraño, suave, rítmico, casi imperceptible. Me puse a revisar cada rincón de la habitación y encontré una gotera del piso de arriba que caía sobre el amplificador de la guitarra eléctrica de mi hijo con la que practica cada día. Empapado el aparato, pasé el resto de esta noche larga pensando en la tragedia que me evitó quien me alumbró a la cara hasta obligarme a despertar y encontrar el aparato completamente mojado.
En estos tiempos modernos donde la ciencia desenmaraña misterios ocultos y tratamos de encontrar explicaciones racionales a los acontecimientos o fenómenos no explicables, tener la certeza de estar acompañada por esas manos invisibles que desvían el curso de muebles cayendo o te alumbran a la cara o te despiertan a media noche para encontrar que tu casa huele a gas, como una vez me pasó, me dan, en medio del susto por pensar en el otro final, la increible sensación de Protección Divina. Esa que actúa como el guardaespaldas mas poderoso, silencioso, invisible, con confiabilidad garantizada ante el peligro inminente.
Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 21 de marzo, 2 día de Semana Mayor ofreciendo mi testimonio sobre los Divinos Seres Protectores enviados por Quien nos ama para mantenernos a salvo.
PD: Les regalo un video que vi hace un ratito en internet...
https://youtu.be/gglSaxQ-Tw4
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