Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

sábado, 23 de abril de 2016

Darlo todo

Había una vez una niña a la que le gustaban los números. Tanto, que desde los 5 años le ayudaba a su padre, en la venta de fritos, a cobrar, y pese a que la gente trataba de engañarla, ella sumaba y restaba con una precisión tal que le permitió salvaguardar los ingresos familiares, fruto de esas ventas. La niña creció y quiso estudiar Física pura, pero no pasó en la universidad pública a la que podía aspirar. Así que,  usando el refrán de los limones y hacer limonada, ella se matriculó y estudió para ser Auxiliar Contable en el Sena.  Madrugaba caminando porque a veces no había para el bus, hizo sus semestres uno a uno con mucha dedicación. Allí le enseñaron a mantener impecable su uniforme y a maquillarse como profesional. Un día, llegó a mi oficina para ayudarme con la cantidad de documentos que manejábamos en una época en que el sistema era casi inoperante y con sus ideas y resultados se convirtió en mi mano derecha. Cualquier día me pidió permiso para matricularse en la universidad  con horarios de estudio a primera hora  y nocturnos. Muchas veces la regañé por no dormir o por dormirse. Sus trasnochos nunca bajaron su desempeño. A veces me tocaba darle uno o dos días libres que negociábamos para recuperar ese tiempo de sueño que jamás se recuperaba, pero ella nunca bajó su rendimiento. En nuestras muchas noches de insomnio, tratando de desenredar un sistema que odiábamos con la misma pasión, me contaba su historia.

Lo suyo, suyo, siempre han sido los números. Rigurosa con la veracidad de la información, no admitía un número menos o uno de más. No admitía un error y los proveedores sabían que no había medias tintas con ella. O eran precisos o se les devolvía la factura. Por eso se ganó el derecho a trabajar como Auxiliar de Bodega; y la bodega, el corazón del negocio, fue un punto controlado al 100%. Luego de entrenar a quien sería su reemplazo, me ayudó a montar un sistema decente hecho a la medida de nuestros sueños. Todo, mientras continuaba sin descanso sus estudios. Solo suspendió cuando tocó dar una pausa. "Si no lo haces te fundirás", dije. Me hizo caso. Luego reanudó y nuestro sistema nos hizo la vida más amable.  Con los cambios internos y el tiempo, ella siguió su camino y yo el mío, fuera de la U.  Ayer, después de muchos años de esfuerzo, llanto, trasnochadas, fines de semana sin descanso y mucha dedicación, obtuvo su grado de Contadora Pública. Ya lo esperaba. Desde hace un año le hacía seguimiento a ese titulo que estaba más cerca y no llegaba. Pero lo que me sorprendió hasta las lágrimas fue ver aquel papel adicional que le entregaron ayer y que me llenó de un absoluto orgullo: "EXALTACIÓN HONORIFICA"  por su desempeño en toda la carrera. Por sus notas altas.

En mi trabajo, veo tantas oportunidades académicas desperdiciadas  porque a los aspirantes nunca les importó ser excelentes y pasan la vida esperando una beca que no merecen, que encontrarme con esta maestra de la persistencia me llena de una enorme esperanza.

Soy Pamela Cruz, escribiendo hoy 23 de abril 2016 para esas personas que lo dan todo, y van mirando hacia adelante sin importar las circunstancias que encuentran en el camino. En honor a una guerrera de la vida, un ejemplo de decisión, persistencia, insistencia y mucha resistencia. Una estudiante notable, una profesional honorable. Les presento a Julieth Paola Gonzalez Consuegra, Contadora Pública, exaltada académicamente por su desempeño superior.