Yo le doy un minuto de silencio a todos los libros no vendidos y son picados por las editoriales.
Un minuto de silencio por los libros desaparecidos en combate, los quemados por los fanáticos, por los recalcitrantes de pensamiento, por los egoístas, por los que no querían compartir su conocimiento.
Un minuto de silencio por esos libros que nunca nacieron de las mentes de los escritores en potencia acorbardados por el miedo.
Un minuto de silencio por quienes dieron su vida para preservarlos. porque demostraron que al hacerlo daban la vida por la inmortalidad de la obra y al asegurarla, los hizo mas sublimes que la existencia.