Esta soy yo.
"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."
jueves, 26 de enero de 2017
Carta Abierta para Alejandro #CapitalDeVida
sábado, 21 de enero de 2017
De la Familia
En casa tuvimos perro desde que tenía como 8 años. Mi papá sucumbió a la tentación, fruto de la continua presión de tres mujeres que le hicieron prácticamente la vida imposible hasta que adoptó a Lulú. Una extraña mezcla de Pequinés, con Cacri y cooker. Lulú había intentado suicidarse desde el segundo piso de la casa donde vivía. Simplemente no se entendía con sus dueños. No se querían. Y la perra lo sabía. Desde que llegó, la amamos con loca pasión. Mi padre era absolutamente indiferente a sus ojos tristones. A su mirada encantadora y a la cola enloquecida que ondeaba cuando estaba feliz. Sabía cuando él llegaba. Desde la terraza, donde descansaba en una silla sólo para ella, se lanzaba en una carrera desenfrenada por el pasillo de nuestra casa, hasta la puerta principal antes que le abriéramos a mi padre, solo para darle vueltas como un muñeco de pilas, y ladrando con la más grande alegría que no le era correspondida. Siempre pensamos que mi padre no la quería, hasta que la vio enferma y salió con ella como un lunático buscando veterinaria para salvarla de la hepatitis. Todos los días le daba su medicina y supervisaba su recuperación. Así supimos que él, a pesar de no decirlo, la amaba. Gracias a Lulú, en casa estuvieron Bummer, un pastor alemán, que murió envenenado, Pitufa y Benji, los hijos de Lulú y Pillín, el perro del vecino, a quienes mi padre rebautizo, Nieves (Pitufa) y Tribilin / Monchito para Benji. Así fue: Un perro con tres nombres. Y a los tres, respondía. Era belfo, y mi padre se burlaba del pobre Benji, Tribilin o Monchito, Eso sí, nunca dejó de consentirlo hasta que murió de viejo después de 3 casas de paso, y de subir y bajar miles de veces la escalera, sólo para acompañarnos a las habitaciones de nuestra ultima casa de solteras.Mi primer intento de amor perruno, fue más un experimento antes de quedar embarazada. Duró 2 días. Nos regalaron un Shih Tzu de 2 meses que bauticé Thai Chi por aquello del balance en la vida. La berraca perrita marcaba su territorio una vez trapeaba el piso. Mi esposo la protegía pero despues de un día limpiando apartamento y ella volviendolo a mear, le dí un ultimatum a mis padres: O se la llevan o la regalo. Ese mismo día, la adoptaron, hasta su muerte atropellada por un carro que nunca vió. Mi madre lloró desconsolada, como si hubiera muerto una persona, por un mes. Finalmente a su vida llego Thachy, mañosa, grosera y majadera, a quien aman más que a mí, su hija. En mi casa tuvimos el mismo patrón con mi hijo cuando cumplió 8. Snoopy llegó un 24 de diciembre en la madrugada, fruto de la complicidad de Roxana y Zulma, mis grandes amigas, que lo cuidaron y lo metieron en mi casa para que mi hijo lo descubriera al otro día. Nunca olvidaré su carita que no salía del asombro, cuando llegamos de la cena navideña, de madrugada y oyó sus ladridos de 2 meses. Snoopy... quien ahora lleva el honroso Señor por delante, come con nosotros, duerme con nosotros, llora cuando estamos tristes y corre como loco cuando está feliz, lo que le pasa todo el tiempo. 9 años y no imaginaría un día sin el "Señor Snoopy", que nos gruñe si le gritamos nuestro hijo. A veces, solo por provocarlo simulamos pegarle. Snoopy deja de ser tierno y cariñoso y se transforma en una fiera... todos reímos solo de verle la furia y los dientes.
Hace unas semanas una familia amiga, perdió su perro. No es poca cosa. Logró cosas nunca antes vistas en esa casa. Como que el perro fuera protagonista de sus vidas. Como darle un compañerito a su hijo menor. Como que su dueña lo tomara entre sus brazos y lo llenara de besos y abrazos, cosas que por lo menos yo nunca le daré al Sr. Snoopy. Como que durmiera con ellos en la piecera de la cama y que fuera indultado de cada una de sus diabluras, solo entorchando su cabecita y poniendo cara de cordero degollado. Hemos ingresado por cuenta de Lucas, al mundo de los perros perdidos. Me alarma la cantidad de perritos extraviados en la ciudad. Veo ahora en la calle a los cuadrúpedos con otra cara, distinta a la indiferencia y el desdén. Pensando que en alguna parte de Barranquilla, Lucas está perdido, sin saber donde encontrar a su familia, la que le da su amor con besos, abrazos, caricias, me puse a pensar que sería de nosotros si el Sr. Snoopy se fuera así, sin decir adiós. En el 93 perdimos a Pitufa, en uno de los trasteos. Han pasado 27 años desde esa noche que recuerdo como si fuera ayer, y no pasa un sólo día en que la vea en una perrita igual y no alcance a imaginar que es la mía. La esperanza, la esperanza nunca se pierde.
Soy Pamela Cruz escribiendo hoy sábado 21 de enero del 2017, a quienes tienen perritos perdidos, diciéndoles que no pierdan la fe. Que hay que seguir buscando y que en el mundo perruno hay gente buena, gente y grupos que jamás hubiera imaginado que existen, haciendo lo imposible, y con las uñas, por ayudar a restaurar la paz perdida en el hogar, cuando, uno de la familia se pierde de casa.
PD: Que fantástico sería si Ringo, el hijo perruno de la Familia Rueda, nos ayudara a que en Barranquilla se crearan Centros de Acogida y Adopción para los perdidos perrunos de la ciudad. Ciudadano de Honor
Pinky Animalista Rescatista
Perros y Gatos Perdidos en Barranquilla
#WasapeaAELHERALDO (310 438 3838)
sábado, 14 de enero de 2017
El rostro detrás de la noticia
Ayer mi dia terminó con una triste noticia. El hijo de un extrabajador de mis padres murió arrollado por un camión cuando volvía a su casa. 29 años. Ingeniero Mecánico. Tenía una hijita a quien decidió criar con ayuda de sus padres. Este joven trabajaba en Bavaria. Había logrado su puesto con mucho esfuerzo y tesón. Fue un excelente estudiante desde que lo conocí, siendo un chiquillo inquieto. Sus padres trabajaban en el negocio familiar de los mios. Habían venido del campo y le huían a la mala fortuna. Ella trabajaba en aseo, y él era celador. Su madre hizo todo y más para que sus hijos estudiaran. El chico lo había logrado. Era alegre todo el tiempo. Aún cuando no tuviera por qué. Heredó de su madre esa sonrisa buena. De los que le sonrien a la vida cuando están en la buena y también en la mala. No era resignación, era saber vivir a pesar de lo malo que pueda llegar a ser. Hace unos meses me llamó a ofrecerme ingresar a Fuxion. "No gracias", le dije. "Suerte. Eso es para jóvenes como tú". Ayer me entero de su muerte. Absurda, estúpida. Dolorosa. Inútil. Tan a destiempo. http://www.elheraldo.co/judicial/motociclista-muere-en-la-circunvalar-tras-ser-arrollado-por-un-camion-319102
miércoles, 11 de enero de 2017
Hoy cumple mi galan
El que se atravesaba media ciudad al almuerzo solo para hacernos sentir acompañadas, el que no me dejaba ir sino a una fiesta por mes en epoca de quinceañeros porque era mucha fiesta para una niña de bien, el que me dio llaves de casa despues que le saque copias a espaldas suyas, el que me abria la puerta despues de una noche de rumba, el que nunca dijo que no le gustaban mis novios, porque yo sola debia darme cuenta, el responsable de afeitar al que seria mi esposo porque era muy viejo para mi, y con la barba se veía el doble de edad. El que me ha sostenido cuando ya las fuerzas no me alcanzan... el que esta alli en todas las condiciones de mi vida... el que me da consejo sin pedirlo y no para hasta asegurarse que lo haya escuchado y comprendido.
La mesa de Ping Pong

Eran mediados de los ochentas, y en casa había una adolescente y 2 pre adolescentes, como les llaman ahora. Siempre he dicho que el Niño Dios era un poco arbitrario en casa porque traía lo que le venía en gana y no lo que pedíamos. Así que, cada 24 de diciembre, vivíamos con la expectativa de qué ocurrencia se traía entre manos este poco convencional Niño Dios. Aquella navidad, creo que del 84 u 85, no fue la excepción. El regalo fue comunitario y ademas aparatoso: Una mesa de Ping-Pong.domingo, 8 de enero de 2017
Sobre la masacre de Charlie HEbdo
Me duele el asesinato de niños, porque matan el futuro, me duele el asesinato de un toro porque se devela la salvaje naturaleza de sus manos aniquiladoras por placer, me duele el asesinato de viejos porque matan la experiencia y la indefencion. Me duele el asesinato de periodistas, de activistas, de denunciantes porque apagan los ojos de la consciencia del mundo. Me duele el asesinato de arboles porque matan poco a poco los generadores de oxigeno que respiramos.
Me duele igual la muerte de uno o de mil. Me duele igual si fueron a la camara de gas o si fueron ultimados uno a uno. La sensacion de vacio en el estomago es la misma. La rabia y la impotencia es la misma. El desconsuelo, la indefencion es igual.
Que nadie se atreva a sopesar nuestros muertos de la guerra con los muertos del diario en Paris.... Una barbarie es una barbarie. :(
El palo de Naranjo
Lo bueno de los paseos de finca es la capacidad relativa de desconexión. Hoy, mientras pelaba un mango, mi suegra recordaba sus días de finquera y me contó una historia.
"Cuando yo tenía la finca había muchos naranjos", comenzó. Si uno los cuida, un naranjo puede dar hasta 600 naranjas por cosecha". Nunca he visto más de 20 en los modestos naranjos que han rodeado mi vida, pensé. "Yo los cuidaba mucho. Tanto que traía un señor desde Medellín para que los podara. Sin embargo, había un palo, que por más que lo abonaba, regaba y podaba, nunca había parido. Lo cuidaba y el caprichoso árbol, simplemente no daba fruto. Un día, recorriendo el sembrado con el capataz le dije, "compadre, si en 15 días este árbol no saca flores, me lo corta". La espada de Damocles, había sido sido declarada sobre el palo.
Unos días después, mi suegra llegó a la finca y cuál sería su sorpresa cuando el capataz le mostró el árbol sentenciado, completamente florecido. Complacida esperó la cosecha, cargada de enormes naranjos dulces. Una vez terminó de parir, el árbol se secó pocos días despues y murió.
En la vida cualquiera de los caminos que tomes te lleva a la misma parte: La muerte. La diferencia entre ellos es una existencia corta o larga y carente de sentido, como había sido la de ese arbolito que no daba fruto, o memorable al extremo, como cuando se exigió lo máximo de si mismo, dio sus frutos y finalmente murió, quedando su recuerdo intacto en la memoria de quienes lo vieron parir, dejar su fruto y después, pasar a la historia.
Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 8 de enero 2017 sobre los ejemplos de la naturaleza para una vida con sentido.
viernes, 6 de enero de 2017
Tolerancia y Autocontrol
Hace exactamente un mes no escribía nada. Sentí que debía replantearme cosas, la musa pidió descanso y simplemente se fue una noche por la ventana; y a veces, estos días, ha hecho un intento por entrar.
Mucho se ha escrito sobre el autocontrol y la contención. He leído sobre personas que han sido victimas de alguien que no lo ejerció o que simplemente respondió ante un insulto de una forma para nada civilizada. Siempre me he preguntado como reaccionaría ante una circunstancia extrema. Ante una amenaza, una provocación o una sensacion de peligro. Fuimos educados para vivir sin atender el minuto a minuto. Acostumbrada a vivir sin una atencion plena, creería que, en circunstancias extremas, mi cuerpo simplemente reaccionaría sin medir el alcance, sin darle tiempo al cerebro a pensar. Pues bien hoy fue el día donde pude vivirlo en carne propia. Y la sensación, mientras escribo esta nota, aún me pone los pelos de punta.
Considerandome excelente conductora, detesto ir por la vía esquivando a los que no usan las direccionales, cruzan al lado contrario que indican y viven de trastada en trastada por la calle. Hoy iba con mi esposo al trabajo. De repente, el carro enfrente frena en seco y a punto de estrellarme freno a pocos metros del mismo. Mi impulso luego de retomar el camino, al pasar por su lado, fue espetarle un sonoro "Idiota", y seguir mi camino. Mi sorpresa fue mayúscula cuando de repente la camioneta perlada se nos viene encima en pique; mi reacción fue acelerar más que ella, para no dejarme bloquear. Confio mucho en mi carrito pero esa carrera estaba perdida. Efectivamente, la camioneta me rebasó y bloqueó el camino. Un hombre joven, de unos 30 años se bajó, manos en la cintura y actitud desafiante. Caminó hacia el lado del conductor y cuando se dio cuenta que era mujer, se fue al lado del copiloto. Su actitud era arrogante, miraba como si nos pidiera bajar del carro. Caminó hacia nosotros y yo alcancé a retroceder un poco. Se quedó mirándonos fijamente, lo que para mi fueron largos minutos, pero que en realidad fueron como 40 segundos. Dije que llamaría a la policía y acto seguido el hombre se regresó a su camioneta, hizo como si fuera a sacar algo, se montó en ella y comenzó a moverse, lentamente. Seguimos grabandolo por unos 40 segundos más, hasta que desapareció de la calle, dejándonos exahustos, asustados y en mi caso, profundamente avergonzada.
Soy Pamela Cruz escribiendo hoy viernes 4 de enero 2017, reflexionando sobre la importancia de la atencion profunda de nuestros actos y recordando que existen peliculas como Relatos Salvajes, que pueden volverse realidad cuando uno menos lo espera.
PD. Hay un video. Creado a partir del instinto de supervivencia y grabado sin pensar. Cierren los ojos. Su camiseta era roja tenía una gorra. Su cara, pudo haber sido la de cualquiera.

