Hace exactamente un mes no escribía nada. Sentí que debía replantearme cosas, la musa pidió descanso y simplemente se fue una noche por la ventana; y a veces, estos días, ha hecho un intento por entrar.
Mucho se ha escrito sobre el autocontrol y la contención. He leído sobre personas que han sido victimas de alguien que no lo ejerció o que simplemente respondió ante un insulto de una forma para nada civilizada. Siempre me he preguntado como reaccionaría ante una circunstancia extrema. Ante una amenaza, una provocación o una sensacion de peligro. Fuimos educados para vivir sin atender el minuto a minuto. Acostumbrada a vivir sin una atencion plena, creería que, en circunstancias extremas, mi cuerpo simplemente reaccionaría sin medir el alcance, sin darle tiempo al cerebro a pensar. Pues bien hoy fue el día donde pude vivirlo en carne propia. Y la sensación, mientras escribo esta nota, aún me pone los pelos de punta.
Considerandome excelente conductora, detesto ir por la vía esquivando a los que no usan las direccionales, cruzan al lado contrario que indican y viven de trastada en trastada por la calle. Hoy iba con mi esposo al trabajo. De repente, el carro enfrente frena en seco y a punto de estrellarme freno a pocos metros del mismo. Mi impulso luego de retomar el camino, al pasar por su lado, fue espetarle un sonoro "Idiota", y seguir mi camino. Mi sorpresa fue mayúscula cuando de repente la camioneta perlada se nos viene encima en pique; mi reacción fue acelerar más que ella, para no dejarme bloquear. Confio mucho en mi carrito pero esa carrera estaba perdida. Efectivamente, la camioneta me rebasó y bloqueó el camino. Un hombre joven, de unos 30 años se bajó, manos en la cintura y actitud desafiante. Caminó hacia el lado del conductor y cuando se dio cuenta que era mujer, se fue al lado del copiloto. Su actitud era arrogante, miraba como si nos pidiera bajar del carro. Caminó hacia nosotros y yo alcancé a retroceder un poco. Se quedó mirándonos fijamente, lo que para mi fueron largos minutos, pero que en realidad fueron como 40 segundos. Dije que llamaría a la policía y acto seguido el hombre se regresó a su camioneta, hizo como si fuera a sacar algo, se montó en ella y comenzó a moverse, lentamente. Seguimos grabandolo por unos 40 segundos más, hasta que desapareció de la calle, dejándonos exahustos, asustados y en mi caso, profundamente avergonzada.
Soy Pamela Cruz escribiendo hoy viernes 4 de enero 2017, reflexionando sobre la importancia de la atencion profunda de nuestros actos y recordando que existen peliculas como Relatos Salvajes, que pueden volverse realidad cuando uno menos lo espera.
PD. Hay un video. Creado a partir del instinto de supervivencia y grabado sin pensar. Cierren los ojos. Su camiseta era roja tenía una gorra. Su cara, pudo haber sido la de cualquiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tus comentarios!!