En el 2009 cuando mi hijo tenía que hacer la primera comunión, los padres teniamos que confesarnos como ejemplo para nuestros hijos. Mi esposo estaba en Australia de trabajo y yo tuve que hacer el ejercicio sola, en solitario acompañamiento con otras mamás que hacian fila. Cuando me tocó el turno, no pude decir nada. Llore como por media hora seguida. El pecado que me atormentaba era haber dejado a mi hijo sólo cuando era un bebé mientras yo trabajaba buscando lo que toda mujer profesional joven quiere mientras trabajaba en una empresa importante: Ser reconocida. Darle un mejor futuro a su familia y ayudar al hogar pero en el fondo, fondo queria ser importante, profesionalmente hablando. El padre me dijo algo cortísimo. Despues de 30 minutos obstáculizando la fila de confesiones, me dijo: "En el nombre del amor tambien se comenten errores. Calmate y no llores mas. Lo hecho hecho está", sentenció. Creo que me dio una pena corta excarcelable. La cumplí. El alivio fue gigantesco. Entendí que en el nombre del amor uno tambien se equivoca y lo que nos hunde no es el error sino el silencio de la culpa.
Un libro quee hubiera gustado leer antes, el de Daniel Goleman "La inteligencia emocional". Nos enseñan a hacer y tener, sin tiempo para aprender y entender como funciona el Ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tus comentarios!!