Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

domingo, 13 de diciembre de 2015

No dejes de creer

Asi se llama el  documental sobre un cantante de rock: Arnel Pineda, cantante líder de la banda Journey. Lo ví en Sudance Channel. La historia es sobrecogedora y surrealista. Muerta su madre, fue abandonado por su padre quien se encargó de los dos hermanos menores y lo dejó en la calle, a su suerte. Una suerte llena de canto callejero, droga y excesos. El joven sobrevivió cantando por un poco de comida hasta que crearon bandas de musica de poca monta. Finalmente, fue descubierto por el guitarrista de Journey y lo incorporó  en su banda.

Hace 8 días, en plena noche de velitas estaba diligenciando papeles para una estudiante que hará un doctorado fuera del pais. Ambientando la larga noche que teníamos por delante, sintonicé la emisora y de un momento a otro apareció una cancion que detesto por triste. El coro es un patético y lastimero " mamá donde estan los juguetes...." seguidos de un "mi amor el niño no los puso". La deje pasar. Estabamos concentradas. De pronto, de la nada, ella me espeto un: 

- "Yo no sé que se siente. A mi nunca me trajo nada el Niño Dios". Yo le respondí con un

 - "Bueno a mi tampoco me traía lo que pedía. Le pedía una cosa y me traía otra totalmente distinta." 

-  "No, no. No me entiendes. es que yo no sé lo que es recibir un regalo". 

Mientras la miraba tratando de entender como se dejaba a un niño sin regalos, ella finalizó con un esperanzador viticinio - "Pero mis hijos sí lo sabrán" El resto de las dos horas, terminamos los superfluos temas técnicos, después de escuchar los 20 segundos mas incómodos de mi vida.

Mis navidades estuvieron hechas de cartas no cumplidas. El Niño Dios siempre me traía lo que no era. Pedía la tumbelino y me traia una muñeca que comía y hacia popó a los 3 segundos. Quería la barbie ultimo modelo y me traía la barbie vaquera. Quería una casa de muñecas y me trajo una carreta con caballos de colores acompañada de una muñeca que poco a poco se volvió calva. Pero debo decir que jamás, jamás, este despistado Nino Dios me dejo sin nada. Muchos años despues, entendí las maromas que tuvieron que hacer los que hicieron rendir el escaso dinero que llegaba a casa para que tres niñas supieran lo que era una navidad. Siempre estaré agradecida con el Niño Dios por no dejarme un mal recuerdo que me marcara de por vida.

En estas fechas en las que del árbol cuelgan cartas pidiendo el regalo de moda, en la que se gastan millones en regalos de ultima tecnología, pido por esos niños que viven un mundo anormal. Un mundo de padres que abandonan. Un mundo donde no caben los juguetes. Un mundo donde es facil perder la esperanza y sentir que no hay lugar para sus sueños. Un mundo donde no hay Despistados Niños Dios, porque simplemente no existen.

Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 14 de diciembre 2015 sobre la importancia de no dejar de creer. Porque, por muy anormal que pueda llegar a ser la vida, siempre existe un lugar para soñar y para  creer en lo imposible. Siempre hay lugar para soñar  en ser un famoso cantante o una PhD que no privara a sus hijos del significado de la navidad.

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