Durante dos meses, mientras arreglaban la cancha de basket en el colegio de mi hijo lo recogí dos veces a la semana en su colegio para llevarlo a una cancha alterna. Los primeros dias me debatí ente la culpabilidad de faltar a mi recien estrenado trabajo y la culpabilidad si no lo llevaba.Luego encontré la forma de organizarme para dejar de sentirme culpable, combinar los tiempos y disfrutar de los trayectos llenos de historias, sudores de adolescentes y bullicio encerrado en medio de los trancones barranquilleros.
Las mujeres vivimos sometidas a un malabarismo extremo y la liberación femenina nos convirtió en exclavas del tiempo y los multiples roles que queremos cumplir a cabalidad. Finalmente, terminamos el dia agotadas, frustradas y sintiendonos tremendamente culpables por lo que no alcanzamos a cumplir y todo lobque aun nos quesa por hacer
Doy gracias por aprender a escuchar mi corazon y desde allí focalizar mis esfuerzos para a cada cosa el tiempo que le corresponde.
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