A comienzos de año compré un regalo. Descubrí en la librería un libro llamado "Las 48 leyes del poder". Me compré otro para mi. Lo leí parcialmente. No pude con más.
A mis 42 años trataba de entender el poder y como funciona en el mundo. Fue como ver una película sangrienta. La ves con asco. Aqui lo leí con asco. Con una sensación de opresión en el estómago tratando de asimilarlo todo, tratando de comprender cómo hay personas que hacen lo imposible para aferrarse al poder, arrasando con todo en su camino. Después de muchas noches en vela leyendo sus diminutas letras, pasando saliva y sintiendo la sensacion de impotencia que sentía a medida que leía y veía ejemplos de la vida real, llegué a la conclusión que no necesito un Manual para conocer y sentir el poder. Ese género de vida no me importa. Me gusta y me interesa encontrar el poder dentro de mi. Conocer de lo que soy capaz de construir sin destruir a los demás.
El libro fue una cicatriz literaria. Una herida de guerra para entender que el mundo podrá funcionar con unos asquerosos hilos de poder, pero yo tengo la potestad y el libre albedrío para decidir si permito que esos hilos me envuelvan o le doy vida a mis propios movimientos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tus comentarios!!