Hace un poco menos de 18 años mi esposo, excelente odontologo y aventajado chef, y yo acordamos que mientras no tuviéramos empleada, él cocinaría y yo limpiaría los platos. Ha funcionado bien. Eso de quemar la recién estrenada olla de acero inoxidable hirviendo agua no me dio buena reputación. Asi que cedí por el bien del estómago y los bienes compartidos, de los cuales las ollas son parte fundamental. Mi esposo es un excelente chef. El mejor que conozco. Tiene un toque, increible una imaginación y una capacidad de combinar los elementos para construir platos realmente exquisitos. De todo lo que mas admiro es su capacidad de improvisación. No importa bajo qué las condiciones se encuentre, siempre termina haciendo un manjar con sus prodigiosas manos. Yo, si no tengo uno de los ingredientes, me paralizo. Ayer, por primera vez y luego de seguir paso a paso la receta, les ofrecí un plato especial aprovechando las recetas de "city chef". Uno de los pasos no lo hice como era, y entré en absoluto pánico. Mi esposo con toda la calma decia, "sigue sigue no importa". Finalmente el plato terminó salvándose y disfrutamos de una exquisita cena para tres, increiblemente preparada por mi y supervisada por él.
Gracias por ofrecerme el apoyo y el soporte de alguien que improvisa tan bien en la vida como en la cocina.
Esta soy yo.
"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."
miércoles, 30 de diciembre de 2015
La sexta de 24 versión 2015 - Improvisando
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