Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

11 AÑOS DESPUES OLVIDAMOS?

Estoy en Bogotá en la Feria del Libro donde asisto a un evento extraordinario de capacitación, hablamos del futuro de los libros y de la incidencia de la tecnología en los libros del futuro. Como estoy tan concentrada en libros solo veo libros y libros alrededor de Corferias. Sin embargo hoy,  casi que por error me tope con una exposición cultural pero inusual en una de las entradas al lugar. De hecho casi me que quede de frente con una columna que tenía una particular escultura. Una extraña caja decorada con símbolos tristes, sangrientos, pintura roja simulando sangre, luego de mirar la extraña escultura, repare en todo el área y encontré una curiosa exposición llena de nostalgia, denuncia y rabia en honor a Heriberto de la Calle, famoso lustrabotas capitalino, desdentado, imprudente y franco que murió hace 10 años y 364 días asesinado por las armas intolerantes que nos rodean.

No recuerdo al pie de la letra ninguno de sus apuntes, recuerdo que a más de un político puso en aprietos, que más de uno se quedo callado ante su frases mordaces, cargadas de ironía, llenas de una sinceridad tan descarada que  muchos nos sentimos agradecidos porque el fuera nuestra boca directa a los dirigentes que se sentaron en su famosa butaca.

No recordaba que en estos días se cumplían años de su muerte. De hecho tenía varios meses que no se me venía a la mente Jaime Garzón, el personaje detrás del personaje, quien simultáneamente murió esa noche absurda hace 10 años y 364 días. Me avergonzó caer en la cuenta de mi olvido. Hemos tenido tantos muertos ilustres, me justifico. Pero ninguno debe olvidarse. Los muertos por la guerra, los muertos por la intolerancia, no deben ser olvidados. Eso lo recordé hoy a las 6:30 am cuando las noticias nos recordaron lo que vivimos hace algunos años y que ya no recordábamos.  Una bomba en Bogotá me trae horrendos recuerdos. De repente, viene a mi mente una época oscura, negra como la noche sin luna. Una época que los niños de 20 años no recuerdan ya. Que no vivieron y que no quiero que vivan. Pero una historia que debemos tener presente porque no podemos volver a darnos el lujo de revivirla.

La historia, la nuestra particularmente dolorosa, es la que debe mantenerse viva, tenemos la obligación moral de mantener en nuestra mente toda la época pasada, así el solo pensarla nos ponga la piel de gallina. Necesitamos contarla a nuestros hijos- tal como mi abuela me contaba la suya- porque es la única forma que tenemos de saber que el fantasma está vivo. Y debemos enfrentarlo. Las marchas contra el terrorismo se hace hoy imperativa y obligatoria para nosotros como sociedad civil.


Soy Pamela Cruz, escribiendo el 12 de agosto 2010, desde la fría capital en una noche donde muchas personas revivimos en contra de nuestros deseos, un terrible pasado.