Anoche me vi V de Vendetta. Solo
cuando terminé de disfrutarla en todo su esplendor, ósea ver una película
grabada, devolverla, volverla a ver y volver a leer sus diálogos perfectamente
bien definidos, entendí el poder de esas 2 horas y medias, convertidas en 3 por
cuenta de todo lo anterior. La película tiene el sello de los Hermanos
Waichosky. Los mismos que nos encantaron con Matrix y todas sus secuelas.
La historia es hipotética en el
contexto pero mas real que nunca. Un país, Gran Bretaña, viviendo en la
posguerra y bajo el liderazgo fuerte de un mesías que instauró, un régimen bastante particular donde la individualidad se penaliza y el país vive en una
aparente calma de ciudadanos apacibles distraídos por el sistema con programas
de televisión que los hacen reír, con un sistema que les trae paz y
tranquilidad y llevando una vida plena… y plana, mientras en la oscuridad,
reina la manipulación de los poderosos. Me recordó a Hitler, a
Ceausesco, a Stalin, a Chávez. Me
recordó personajes que han vivido antes de mi, pero también que están viviendo
ahora. En mi esfera nacional, me recordó a Ordoñez nuestro Supremo Procurador
(el de la película era un Canciller), que perseguía y mataba a los
homosexuales, a los ateos, a los comunistas. Perseguía a los diferentes. O al
mismísimo Uribe, sin cuya presencia, según sus fanáticos, este país se hubiera
ido al despeñadero. Hasta yo misma
estuve de acuerdo con él la primera vez, y luego en la segunda, se encargo de
volverse uno de ellos. Me recordó el poder paralizador
del miedo. Me recordó las zonas de confort. Me recordó las formas de tortura.
Me recordó la esperanza, el poder de los símbolos, de las palabras.
Me recordó a mis amigos que me
dicen que un alcalde que nos gobernó hace un par de años, podría ser nuestra
mejor opción porque recuperó esta ciudad de las manos de la desgracia. Que el
personaje que nuevamente será nuestro salvador, será el continuador de la obra
comenzada hace 8 años y que ha sido continuada por su entonces meritoria
Secretaria de Hacienda que ha hecho de esta ciudad un remanso de prosperidad,
de modernidad y de paz. Una ciudad que solo caminará por la senda del progreso
de la mano de los personajes que unidos hace algunos años, es posible que hayan
organizado hábilmente como manipular una ciudad, entregando obras que se van,
que generan orgullo, confianza y fidelidad ciega mientras, unos pocos se
reparten una parte discreta del botín de ingresos que esta ciudad recibe y que
generamos los que vivimos aquí.
Nuestro régimen del terror lo
conforman fuerzas con chaleco que patrullan las calles mientras nos sacan dinero
por cualquier cosa; por estacionar en calles que carecen de espacio, por ir a
velocidades ridículas en áreas acondicionadas para mayor rapidez, por retenes
móviles buscando incautos desprevenidos. Por valorizaciones mal invertidas,
demandadas y ejecutadas mediante embargos ilegales.
Nuestro régimen del terror consta
de construcciones mal planeadas, que nos dejan sin andenes para caminar, sin sol
para disfrutar, sin sombra para amortiguar el calor. Nuestro régimen de terror
implementa Pico y Placa para controlar la Inmovilidad mientras, aumenta cupos
para taxistas, mientras sigue autorizando calles estrechas en barrios de alta
densidad poblacional y sin ninguna visión futura.
Nuestro régimen del terror
destruye con su bola de hierro, la historia de una ciudad que carece de memoria
mientras implanta nuevos símbolos para recordarnos quien manda. Régimen que no
construye sobre lo construido sino que destruye y crea sus propios mitos.
Nuestro régimen del terror tiene
atados a muchos que opinan una cosa pero aparentan otra porque tienen contratos
con la ciudad, son amigos del amigo que tiene contrato con la ciudad o forman
parte del grupo que sabe pero mira para otro lado, porque no le afecta.
Nuestro régimen del terror hace
de las suyas a cambio del confort de una población que deposita su voto por
unas boletas de concierto, por actividades de circo para mantenernos alejados
de una realidad que hiede, a cambio de la estética y del argumento hueco de “¿Si
no es el quien mas?”, “Por lo menos se han visto más de lo que roba”, “Si la
plata está comprometida por tanto tiempo mejor, él que sea quien la maneje”. Como
si esta ciudad, no tuviera lideres capaces de sacarla adelante sin las
triquiñuelas de siempre. Cuando se
piensa así, entonces creo que esta ciudad y su gente, se merece el régimen que
tiene.
Soy Pamela Cruz, escribiendo el 12-04-2015 desde la ventana de un piso con vista al cielo y que ahora, poco a poco,
lentamente, va teniendo construyendo una vista hacia alguna ventana futura de
algún vecino futuro.
