Estamos despidiendo la ultima
casa en que la viví de soltera. Llego el momento en que mis padres se decidieron
por la libertad de salir sin rifarse las funciones de celadores de su propio
hogar.
Iniciamos la difícil tarea de
seleccionar lo que se va y lo que queda. Aprovechamos para desafiar el paso del
tiempo lograr que nos entren todos nuestros vestidos de quinceañeras que aun
conserva mi madre esperando la hora de regalárselos a una de sus nietas.
Ninguno pasó la prueba del cuello. No bajaron de esa zona de mi cuerpo. Me
niego a creer que pueda tener la talla que tengo, o que alguna vez ese estrecho
vestidito se entalló sin problemas en mi cuerpo. La vida cobra caro las comidas
que nos comemos y los ejercicios que no hacemos.
Llegó la hora de donar, regalar o
botar todas las cosas no creí que existirían aún. Las sandalias de la
universidad, los regalos de los ex novios que aun se mantienen intactos al paso
del tiempo, los recordatorios de
quinceañeros de mis amigas que me amenazaron si los publicaba en facebook.
Los muñecos que nos hizo nuestra abuela cuando practicaba sus cursos de
costura y manualidades. Es increíble lo que se puede almacenar en tan poco tiempo
y gran espacio. Los recuerdos llegan
confusos de pequeñas cosas que van saliendo. Las mascaras de esgrima, los
cuentos rotos, los libros de canciones de iglesia. Cualquier detalle desata
importantes recuerdos que estaban perdidos en las marañas de la memoria. Reviso
la mesa de noche de mi madre. Me rio. Se parece a la mia. Gavetas atiborradas
de tarros, muchos tarros. Cremas de ojos, de labios, desmaquillantes, anti
arrugas, anti pecas, anti edad, rejuvenecimiento, cremas con colágeno, con H2O
con mil componentes que detendrán el paso del tiempo en mi rostro. Ojala lo
pararan en el resto del cuerpo. Que cantidad de cosas las que debemos tener
para tratar de no envejecer.
Ahora, luego de ver el entierro
de Michael Jackson, cuando el público se divide opiniones sobre su producción
creativa y todos los anexos escandalosos
de su vida, cuando la gente se agolpa frente a NEVERLAND, viene a mi mente la
historia de Peter Pan. Peter fue un niño- adolescente
que nunca quiso crecer. Peter nunca quiso que el tiempo le llenara de pelos
inoportunos la piel, lo engordara, lo dejara calvo y le arrugara la cara. Nunca
quiso dejar el mundo en que los ruidosos gases que salen del cuerpo dejaran de
ser divertidos y fueran una total falta de decoro. Nunca quiso dejar el mundo
de los juegos, de la fantasía y de la aventura. Era el líder, su creativo. Muchos
de nosotros dejamos ese mundo pero lo añoramos. Así no lo digamos así no lo
creamos. Añoramos el mundo en que no nos levantábamos temprano, jugábamos todo
el día y nos deslizábamos por los juegos de parque.
Sera por eso que a las mujeres nos encanta
someter el cuerpo a interminables torturas para volver a tenerlo como cuando
teníamos 15? Sera por eso que los hombres se esfuerzan hasta los tuétanos para
comprender como usar todos los botones del Xbox, del nintendo o del DS?
Es posible que Michael de niño no
pudo ser un niño normal y cuando fue grande tuvo como costear su fantasía de
volver a esa edad de niño adolescente con una genialidad tal que le permitió ser
irreverente y de salir airoso de todas sus dificultades.
Soy Pamela Cruz, escribiendo el 12 de julio 2009, 13 días despues de la partida del Rey del POP. Del icono de mi niñez- adolescencia.