Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

domingo, 19 de julio de 2015

MI CASA Y EL PAIS DEL NUNCA JAMAS

Estamos despidiendo la ultima casa en que la viví de soltera. Llego el momento en que mis padres se decidieron por la libertad de salir sin rifarse las funciones de celadores de su propio hogar.

Iniciamos la difícil tarea de seleccionar lo que se va y lo que queda. Aprovechamos para desafiar el paso del tiempo lograr que nos entren todos nuestros vestidos de quinceañeras que aun conserva mi madre esperando la hora de regalárselos a una de sus nietas. Ninguno pasó la prueba del cuello. No bajaron de esa zona de mi cuerpo. Me niego a creer que pueda tener la talla que tengo, o que alguna vez ese estrecho vestidito se entalló sin problemas en mi cuerpo. La vida cobra caro las comidas que nos comemos y los ejercicios que no hacemos.

Llegó la hora de donar, regalar o botar todas las cosas no creí que existirían aún. Las sandalias de la universidad, los regalos de los ex novios que aun se mantienen intactos al paso del tiempo, los  recordatorios de quinceañeros de mis amigas que me amenazaron si los publicaba  en facebook.  Los muñecos que nos hizo nuestra abuela cuando practicaba sus cursos de costura y manualidades. Es increíble lo que se puede almacenar en tan poco tiempo y gran espacio.  Los recuerdos llegan confusos de pequeñas cosas que van saliendo. Las mascaras de esgrima, los cuentos rotos, los libros de canciones de iglesia. Cualquier detalle desata importantes recuerdos que estaban perdidos en las marañas de la memoria. Reviso la mesa de noche de mi madre. Me rio. Se parece a la mia. Gavetas atiborradas de tarros, muchos tarros. Cremas de ojos, de labios, desmaquillantes, anti arrugas, anti pecas, anti edad, rejuvenecimiento, cremas con colágeno, con H2O con mil componentes que detendrán el paso del tiempo en mi rostro. Ojala lo pararan en el resto del cuerpo. Que cantidad de cosas las que debemos tener para tratar de no envejecer.

Ahora, luego de ver el entierro de Michael Jackson, cuando el público se divide opiniones sobre su producción creativa  y todos los anexos escandalosos de su vida, cuando la gente se agolpa frente a NEVERLAND, viene a mi mente la historia de Peter Pan. Peter fue un niño- adolescente que nunca quiso crecer. Peter nunca quiso que el tiempo le llenara de pelos inoportunos la piel, lo engordara, lo dejara calvo y le arrugara la cara. Nunca quiso dejar el mundo en que los ruidosos gases que salen del cuerpo dejaran de ser divertidos y fueran una total falta de decoro. Nunca quiso dejar el mundo de los juegos, de la fantasía y de la aventura. Era el líder, su creativo. Muchos de nosotros dejamos ese mundo pero lo añoramos. Así no lo digamos así no lo creamos. Añoramos el mundo en que no nos levantábamos temprano, jugábamos todo el día y nos deslizábamos por los juegos de parque.

Sera por eso que a las mujeres nos encanta someter el cuerpo a interminables torturas para volver a tenerlo como cuando teníamos 15? Sera por eso que los hombres se esfuerzan hasta los tuétanos para comprender como usar todos los botones del Xbox, del nintendo o del DS?


Es posible que Michael de niño no pudo ser un niño normal y cuando fue grande tuvo como costear su fantasía de volver a esa edad de niño adolescente con una genialidad tal que le permitió ser irreverente y de salir airoso de todas sus dificultades. 

Soy Pamela Cruz, escribiendo el 12 de julio 2009, 13 días despues de la partida del Rey del POP. Del icono de mi niñez- adolescencia.