Presentan una serie en la TV que
me encanta pero que es muy mala. Se llama Ghost Whisperes y traducido
significaría algo asi como SUSURROS FANTASMALES. El personaje de Melinda tiene el
macabro don de ver fantasmas que se encuentran atrapados entre los dos mundos
que generalmente tienen algo pendiente por resolver en la tierra. Esta mujer
tiene la tarea de ayudarlos a cruzar el umbral hacia la luz y para ello,
generalmente hace de intermediaria entre
el fantasma y ese alguien con quien tiene el asunto pendiente o el viejo
resentimiento. Generalmente el programa comienza con un fantasma con cara de
puño, atormentado, y vengativo. Luego de los 45 minutos de rigor, cuando
descubre lo que lo retiene en la tierra, cambia la actitud y al final tienen
cara de paz porque finalmente aclararon los malos entendidos, pudo decir (por
intermedio de Melinda) las palabras que nunca salieron, y logran caminar hacia
la luz mientras Melinda llora como si fuera su primer logro fantasmal.
Recuerdo
que en la serie Escalona también salió alguna vez algo de un fantasma que murió
y que recorrió sus pasos solo para desatar los nudos que habían quedado atados
en alguna etapa de su vida. Creo que la serie de Escalona me
traumatizo lo suficiente para procurar ir por la vida desatando lo más rápido
que puedo con una mano lo que mi otra mano ata por su lado. Por eso tengo fama
de pedir mucho perdón. Creo que en el fondo tengo miedo de andar arrastrando
una cadena de nudos y volver en forma de fantasma a los antiguos lugares en
busca del perdón, la absolución o la explicación que pudo ser y no fue.
En estos días tuve la oportunidad
de desatar un nudo que tenía amarrado por allá donde nadie lo veía, ni siquiera
yo. En algún momento me enteré que estaba atado, amarrado, negro y sucio de
tantos años guardado. Y me di a la tarea nada fácil de sacarlo de ese oscuro
rincón y darle la cara. No fue fácil. Luego de un tiempo y algunos minutos
valiosos de enfrentamiento con ese nudo, quedó libre el espacio en donde se
alojaba. Desapareció, dejando en su lugar un enorme espacio. Me hizo sentir
paz, tranquilidad y una enorme sensación de sanación interior.
Es increíble lo fácil que se
pueden llenar los espacios del alma. Parecen rincones de nuestro hogar que poco
a poco se van llenando de cosas que estorban, ropa que no nos queda, recuerdos
inútiles, trastos viejos recuerdo de alguna historia, libros que creemos que
vamos a volver a leer, baúles llenos de recuerdos o cajas de zapatos con algo
de pasado juvenil en su interior. Cuando nos damos cuenta estamos tan llenos de
cosas que no hay espacio para apreciar lo que tenemos ahora. No hay espacio
para nuevos objetos fruto de nuevas experiencias, nuevos viajes, nuevos
recuerdos. Los nudos se parecen a esos trastos viejos. Desatarlos y dejarlos ir
es un acto de valentía. Es un acto de liberación.
Soy Pamela Cruz escribiendo el Sábado
Santo 3 de abril 2010 de una semana de familia, amor y reflexión.