Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

domingo, 19 de julio de 2015

RESTAURAR PEDAZOS ROTOS

Mientras llego de la fiesta de inauguración en casa de unos amigos que decidieron unir sus vidas, recordé mi lámpara.

Para nosotras las mujeres los adornos son como otros hijitos. Podemos gastar  una fortuna por un pedazo de vidrio si lo consideramos nuestra obra de arte. Hace dos días la fortuna quiso que una de mis obras de arte cayera al piso y quedara convertida en un montón de pedazos de vidrio. Por mas que intenté no pude unir ni uno solo de sus pedazos. No pude hacer nada, solo escuchar las circunstancias alrededor de la escena y contemplar con tristeza infinita un montón de vidrios rotos, sin forma, sin precio, sin estética y con un solo Destino final: la bolsa de basura.

La rabia y la frustración por el desperdicio de tiempo, de dinero, de aprecio en algo que nunca se volverá a ver, no tiene comparación. Se alcanza a pensar en reponerla con otra igual pero nunca se encuentra lo mismo. Podrá ser mas grande, o mas fina, o mas bonita. Pero nunca será como la original.

He recordado a una amiga que tuvo alguna vez su corazón como mi hermosa lámpara. Roto y hecho pedazos.  No quería otro corazón, solo el suyo que se encontraba en el suelo, roto, herido de muerte y sin valor comercial. Como mi lámpara. Contrario al destino final de esta ultima, y luego de intensos intentos de recuperación, el corazón de mi amiga, juntó sus pedazos, poco a poco, con un pegamento diferente, nuevo y lento de curar. No creíamos en ese pegamento. Dudábamos de su calidad. Pero para sorpresa de todos, lo ha pegado, lo ha restaurado. No solo logró unir las piezas, hizo una obra de arte nueva, diferente. No solo recupero su corazón sino que ahora late mas fuerte.

A veces lloramos por lo que se nos rompe, afuera o adentro. Lloramos porque lo creemos insustituible, irremplazable e inolvidable. Sin embargo, la vida siempre nos sorprende con pegamentos nuevos que curan corazones rotos o simplemente con el tiempo encontramos una nueva pieza de arte, mas hermosa que la anterior que nos devuelva la alegría.


Soy Pamela Cruz después de una noche de amigos donde también se encontraba aquel corazón restaurado, el 13 de septiembre de 2009