Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

EL AGUERO DE LAS MALETAS

Cada uno de los 31 de diciembre a las 12 en mi casa hay una tradición. Bueno, varias a decir verdad. Tener encima calzoncitos amarillos, tragarse rápidamente 12 uvas y la no menos importante salida con una maleta encima para atraer los viajes. Con el tiempo, el trayecto de los viajes ha cambiado sustancialmente. Cuando era chica y vivía en casa grande, el recorrido era por la manzana. Luego, cuando me mudé a una casa grande con cuadra de 300 metros, el recorrido era media cuadra y recorrer la casa con cuartos incluidos. Hemos llegado al mini recorrido apartamentero: salir, correr escaleras abajo, darle la vuelta a la piscina y volver en ascensor. A pesar de lo triste que pueda ser disminuir el recorrido he llegado a imaginar que la piscina es el mar y yo viajaré por un crucero y el ascensor es la clase ejecutiva del avión donde viajaremos. 

Pues bien, inicié el año viajando. Hemos salido, casi una hora tarde, lo cual es bueno teniendo en cuenta mi mal record de puntualidad, el cual dicho sea de paso prometí, creo que en la uva cuatro, mejorar para el bien de quienes dependen de mi horario. Hemos salido hoy de viaje, en plena noche cosa que no logré entender cuando me explicaron que debía salir a las 4 de la mañana si quería llegar a nuestro destino hoy mismo. En fin, a medio dormir hemos salido a las 5 am y nuestra primera parada fue la estación de gasolina. Cuando la ciudad duerme y solo son luces y calles solas, Barranquilla me recuerda Miami. Pero solo de noche, porque de día parece Barranquilla. Tomamos la vía circunvalar, la obra por la que votaría nuevamente por Char si llega a haber reelección de alcaldes. Ha logrado hacer lo que pensé que solo lograría un Mockus o un Peñalosa si alguna vinieran a Barranquilla.  La circunvalar es un verdadero deleite. La 38 comenzó a tomar forma de verdadera calle. Aun me intriga como hacen los clientes para entrar al Faraon o al Maracana sin pasar desapercibidos por los pasajeros de los buses. Volviendo a la circunvalar, aún le faltan cosas por terminar pero comentamos con mi esposo el aire de ciudad grande que le imprime a Barranquilla. Ahora, quienes viven en la zona deben sentirse que su referente habitacional comienza a valorizarse. Los Megacolegios también son otra de las razones por la cual votaría nuevamente por el alcalde actual.

Me impresiona la gente que sale vestida a esa hora a esperar que un bus tenga la dignidad de recogerlos. Si no viera buses pensaría que están haciendo fila para llegar de primero a la silla. Triste que el puente del Inem sea una nueva estación de transporte interdepartamental. A esa hora ya ofrecen viajes de puerta a puerta, motos y taxis esperando a algun trasnochado. 
Poco a poco amanece, los colores de la mañana van tomando forma. Van saliendo las primeras aves y la neblina nos invade en alguna parte de Malambo. En el trayecto llevo viendo excentricidades de la naturaleza mezcladas con la realidad de la civilización. Perros kamikazes que tratan de cruzar la carretera, temerarios o medio aburridos con la vida, pájaros kamikazes que se cruzaban a escasos centímetros del parabrisas, de pronto jugando con sus amigos a quien se atreve… Y algunos conductores kamikazes, borrachos o  medio brutos al volante. 

Los pueblos que hemos cruzado de la sabana de Sucre, Córdoba y Bolívar aparecen con gran precisión en el mapa de Vive Colombia Viaja por ella. Antes de este viaje mis referentes a sus nombres fueron amigos oriundos de esta zona, novelas leídas en español de colegio, geografía de segundo, reportajes de noticias anunciando una masacre ocurrida o una incursión guerrillera sucedida en alguna de las veredas cercanas. Nos alegra encontrar pueblitos bien curiosos, calientes como todos los de la costa y con hermosas artesanías para vender. San Jacinto, la Ye, Pueblo Nuevo, Chinu, Sahagun, Sampuez. El paisaje me encanta. Parajes verdes, arboles podados por Manos Divinas de alturas extraordinarias, dispuestos en orden terrenal para separar las propiedades. Lo que me me gusta es la belleza del Arbol de flores amarillas. El árbol se desnuda completamente para mostrar la belleza de la flor que ha parido. Es como si se preparara para cargar un ropaje de oro mas pesado que la cantidad de hojas que lo visten todo el año. El espectáculo es imponente. Lo es para mi, citadina hasta los huesos acostumbrada a unos cuantos robles de mis calles y del lugar donde trabajo. 

Soy Pamela Cruz escribiendo el 4 de enero 2010 en nuestro viaje de año nuevo por las carreteras de Colombia.