Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

Una Mama mala Vs Un Presidente Popular ... es eso lo que necesitamos?

Emanuel esta bravo conmigo. Me dice que soy una mala mamá. 

Soy mala porque no tiene televisor en su habitación, porque esta atrasado tecnológicamente hablando, porque mientras sus amigos tienen play I, II, III, X Box, Wii, Guitarr Hero, portátil, PSP, DSi, entre otras  y el mio solo tiene alguno de esos elementos desde hace 2 años y tiene su uso restringido a fines de semana y por horas establecidas. Me dice mala porque no tiene portátil y aún no tiene cuenta en Facebook. La intentamos crear pero la edad, la real y verdadera no permitió que la creáramos. Solo así me entere que los niños menores de 13 años no pueden usar FB y que algunos de los amiguitos de mi hijo ya la tienen en el colegio.  Mi hijo se enoja y me acusa de ser la peor madre del mundo porque tiene horario para dormir y debe ordenar su ropa.  Porque no puede comer dulce toda la semana, porque debe hacer sus tareas cuando llega del colegio. Porque quiere ver TV todo el tiempo. Porque no lo dejo ser él.

Algún día, le digo, comprenderás porque me tocó ser la peor mama de este mundo y espero que lo comprendas. Algún día se que me dará la razón y repetirá lo mala que fui con el haciendo lo mismo con su familia. Ansío que ese día llegue porque de esa forma veré convertirme en una madre buena que educó y que prefirió sacrificar popularidad por educación. Y por el bien común.

En una semana donde la gente piensa que Antanas es malo porque prefiere la verdad a la popularidad, considero importante rescatar que a veces a los que buscamos el bien general nos toca tomar medidas dolorosas que al final del ciclo se ven recompensadas por resultados satisfactorios.

Soy Pamela Cruz, escribiendo a 36 horas de iniciar la primera etapa de un día fascinante para nuestra democracia, convencida que prefiero una mamá mala que tome medidas impopulares pero reales y necesarias que una buena que me lleve directo a la hecatombe, y sin escala intermedia.