Acabo de subir mis fotos del pasado viaje familiar a,literalmente el desierto de California y Nevada.
Ahora que estoy viendo, pasamos 2 dias volando, 4 maravillosos dias de inmersión familiar y 8 dias los tres solitos juntos, en el desierto de California. En un Resort cerca de todo y de la nada. Metidos en medio del árido desierto, en un complejo turístico, en una pequeña ciudad para la tercera edad. Es cierto!! Los más jóvenes éramos nosotros.
El complejo estaba lleno de ayudas para los Golden Age que visitan el lugar. Caminos tranquilos, cero ruido,supermercados con comida orgánica, cajas registradoras con nombres de Artistas de los 60’s. Almacenes de Hobbies para adultos.
Una región enorme, con un enorme lago que no sirve por la contaminación,con las reservas indígenas cerradas por el ObamaCare, 3 atracciones a cerca de 40 minutos de la base cada una, y dos outlet que no fueron muy provechosos. Eso sin contar las 5 horas a Las Vegas viendo desierto…. Mucho desierto. Tanto desierto que durante todo ese tiempo solo rogaba con no tener una pinchadura o que nos faltara gasolina o que nos se nos apareciera algun tipo de Hitch el pasajero dela muerte o que algun episodio de CSI no ocurriera mientras lo atravesábamos.
Pero pese a todas las locas decisiones que nos hicieron pasar 8 dias en el desierto, en un lugar en medio de la nada, fueron unas vacaciones inolvidables. Porque los grandes distractores fueron tan, pero tan escasos que nos dedicamos a disfrutar de las pequeñas cosas que encontrábamos en el camino. Como aquel aguacero que nos trajo la hermosa nevada en la montaña incrustada en medio del desierto, o el festival callejero un inolvidable masaje con la técnica china, o aquella tardeen la piscina tomando margaritas, o el dia donde fuimos y regresamos de Disneyland en un dia pudiendo disfrutar todo en media tarde. O aquel almuerzo que nos supo a gloria mientras veíamos llover. O aquella cena de cumpleaños,del tio Jim, después de manejar 5 horas en medio de la lluvia. O aquellas vasos que nos regalo el mesero de Rainforest Café cuando nos dijo que éramos una linda familia y que nos lo regalaba para que volviéramos algún dia. O simplemente el caminar abrazados por calles solo mirando o comiendo helado. Fue un paseo maravillosamente extraño. Como extraños son los caminos del Señor. En este caso nuestro retiro reforzó esos lazos que hacen maravillosa mi familia. Justo en el desierto de California.
Soy Pamela Cruz escribiendo en una tarde de relax mientras cargo fotos en la web y recuerdo cada minuto de un inolvidable retiro familiar. 27-10-2013

Una región enorme, con un enorme lago que no sirve por la contaminación,con las reservas indígenas cerradas por el ObamaCare, 3 atracciones a cerca de 40 minutos de la base cada una, y dos outlet que no fueron muy provechosos. Eso sin contar las 5 horas a Las Vegas viendo desierto…. Mucho desierto. Tanto desierto que durante todo ese tiempo solo rogaba con no tener una pinchadura o que nos faltara gasolina o que nos se nos apareciera algun tipo de Hitch el pasajero dela muerte o que algun episodio de CSI no ocurriera mientras lo atravesábamos.
Pero pese a todas las locas decisiones que nos hicieron pasar 8 dias en el desierto, en un lugar en medio de la nada, fueron unas vacaciones inolvidables. Porque los grandes distractores fueron tan, pero tan escasos que nos dedicamos a disfrutar de las pequeñas cosas que encontrábamos en el camino. Como aquel aguacero que nos trajo la hermosa nevada en la montaña incrustada en medio del desierto, o el festival callejero un inolvidable masaje con la técnica china, o aquella tardeen la piscina tomando margaritas, o el dia donde fuimos y regresamos de Disneyland en un dia pudiendo disfrutar todo en media tarde. O aquel almuerzo que nos supo a gloria mientras veíamos llover. O aquella cena de cumpleaños,del tio Jim, después de manejar 5 horas en medio de la lluvia. O aquellas vasos que nos regalo el mesero de Rainforest Café cuando nos dijo que éramos una linda familia y que nos lo regalaba para que volviéramos algún dia. O simplemente el caminar abrazados por calles solo mirando o comiendo helado. Fue un paseo maravillosamente extraño. Como extraños son los caminos del Señor. En este caso nuestro retiro reforzó esos lazos que hacen maravillosa mi familia. Justo en el desierto de California.
Soy Pamela Cruz escribiendo en una tarde de relax mientras cargo fotos en la web y recuerdo cada minuto de un inolvidable retiro familiar. 27-10-2013
