Hace cinco años me reconcilié con
la idea de celebrar mi cumpleaños sin remilgos, y de paso revelarle un tremendo
secreto a la sociedad Barranquillera: Mi edad.
Desde entonces, además de mi
mama, mi familia y mis cercanos, el planeta entero sabe cuando y cuantos años cumplo.
“Es un mero acto de estupidez” según me dicen mis amigas contemporáneas o
mayores. Se refieren a revelar la edad. A quedar al descubierto, a informarles
a todos la realidad que sus ojos no perciban aún.
Si!!! Tome esa decisión a raíz de
la muerte de una amiga que ahora es más joven que yo y cuyas arrugas no veré
nunca. El año pasado, si alguno todavía tenía
dudas de mi edad, celebré como si fuera un Quinceañero mis primeros 40 años en
este planeta. Y vaya que fue una celebración. Fue una noche mágica llena de
amigos, de música ochentera, de color y, de deseos, por fin, cumplidos.
Este año con una celebración más
larga pero mas recatada (comenzó el viernes y solo termino hoy), me ufano de
cumplir 41 años. Vaya que debo ser feliz. El que arriba dispone lo que abajo se
haga, me concedió un año más. Un año bendecida con los seres que me rodean. Con
seres que siguen apareciendo en mi vida para iluminarla con su presencia. Me
concedió la fortuna de ver nuevamente demostraciones de amor y de afecto en
cada mensaje respondido hoy en las redes sociales. Me siento tan honrada con cada una de las letras
que aparecen en mi muro… Me siento tan feliz por las llamadas que me hicieron
pero sobre todo por los dedos que se movieron hoy para escribir desde un SMS
hasta videos de la red.
Esas mismas redes que hoy permitieron
que mi amiga Tania que vive en otro país me escribiera desde ayer en la tarde y
me pidiera unas recetas de cocina, que le permitió a mi hermana ser la primera
en felicitarme, pese a no estar cerca y en otro Huso horario. (No tuve
necesidad de oírla, solo imaginaba la entonación de cada cosa que me escribió);
me permitió leer mensajes de amigos
alejados por la distancia que me siguen apreciando. Si señores, a pesar del
tiempo que todo lo corroe, sus palabras,
cargadas de afecto, me dicen otra cosa… me hablan de la amistad, de la cercanía,
de cariño.
A veces somos apresurados para
emitir juicios sobre los demás. A veces menospreciamos las ventajas que la
tecnología nos da. Y despreciamos a las personas que a no llaman y que usan los
mensajes para enviar una felicitación via SMS, Twitter, Fb, o similar. Pensamos
que nos recuerdan solo porque tienen un recordador de cumpleaños. Bendita
aplicación la que me permite recordar quien cumple. La que me permite ser
cortes y cumplir con los mandamientos del buen amigo. Para mí, usar las redes
para enviar mensajes de felicitación es el acto más valiente y más dedicado que
conozco en este tiempo que me toco vivir.
He leído cada mensaje recibido y sé
que aunque la mayoría son contemporáneos míos, también cuento con amigos con
edades que oscilan entre los 16 años (hij@s de mis amigos) y los 75, (amigos o
papas de mis amigos). Entre los nativos digitales la cosa es “sencilla”, aunque
para mí el que un jovencito, que solo quiere estar pensando en cosas de su
edad, se tome el trabajo de escribir un mensaje corto pero cariñoso, es un
honor tan grande, desplazado solo por el acto de valentía más grande jamás
concebido: Luchar, a pesar de la tecnología, ser valiente y publicar al mundo
el afecto por alguien.
Hoy les comparto dos mensajes
entre los muchos que me llegaron hoy que me conmovieron bastante. Y lo hicieron
porque sé lo que significa hacer el esfuerzo enorme de encontrar tiempo donde
no hay tiempo para encontrar en la red un mensaje que exprese un sentimiento.
Mi fin de semana de cumpleaños,
fue perfecta solo por una razón poderosa: Porque Dios en su sabiduría, me ha
rodeado de seres tan pero tan especiales, iluminan con sus permanentes y
acertadas demostraciones de afecto sincero escritas, enviadas, físicas,
virtuales, videos, serenatas, mi existencia. Mi cumpleaños no hubiera sido
perfecto, si no hubiera estado tan bien acompañada desde la red, mi casa y mi
trabajo.
Soy Pamela Cruz escribiendo a 7 minutos de
terminar el cumpleaños número 41 agradeciendo a todos los que rodean mi vida física
o virtualmente por el tiempo que tuvieron para ofrecer un pensamiento hermoso y
bendecir mi existencia y las maravillas que Dios hace en mi vida. Todos ustedes
son mi bendición. No pido mas. Lo tengo todo. Gracias!!!