Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

PREPARADOS PARA RECIBIR

   Hace un par de años, cuando aún guardaba la esperanza de tener otro hijo y mi casa estaba llena de cositas de bebé,- léase coches, ropa divina, mitones, etc- me enteré que una persona cuyo ingreso era el único en su familia conformada por su esposo, quien había tenido un alto cargo y había quedado cesante  y sus 2 hijos pequeños, y con una situación económica nada halagadora, había recibido un gol del cielo y estaba esperando un tercer bebé.
 
Recuerdo la tristeza con la que me contaba sobre la situación que estaba pasando  una persona como ella, que había tenido una desbordante posición social. Solos, ella y su esposo ante este nuevo ingrediente cósmico en sus vidas. Esa noche, llegué a la casa y desempolvé  toda esa ropa hermosa que esperaba estrenar ese segundo hijo que nunca llegó. Rescaté el coche y la silla del carro de bebé y los únicos juguetes infantiles que me quedaban y que irremediablemente esperaban a alguien para hacer feliz. Lo consulté con mi esposo, porque estas cosas no se deciden solas. Y los dos acordamos que a otro le harían más bien que esperar indefinidamente su oportunidad en el armario. Al otro día fuimos y le llevamos ese improvisado ajuar a la futura mamá, quien ya se había resignado y aceptado a su futuro nuevo miembro familiar. Se sorprendió con nuestro obsequio. No lo entendía, casi que reclamaba porque en el fondo de su corazón se sentía desvalida, creo que de alguna forma su orgullo no le permitía disfrutar del obsequio entregado por nosotros, prácticamente unos desconocidos. Fue un trabajo adicional hacerles entender lo feliz que nos sentíamos de ayudarles y que nuestras cosas tuvieran un buen uso. Algunos meses después, me llamó a ponerme a la orden a su nuevo bebé, a darme las gracias por su ajuar, y hace unos días la volví a encontrar, en una situación totalmente distinta, superados los inconvenientes económicos y feliz de tener a sus tres hijos y a su esposo nuevamente con trabajo.

Estamos tan acostumbrados a dar y dar, porque todos dicen que es mejor dar que recibir, que a veces se nos olvida como recibir las bendiciones que los demás nos ofrecen. Bendiciones que llegan a nuestra vida como Maná en el desierto. Bendiciones que resultan ser como lluvia en un día caluroso. Bendiciones que son como un oasis en medio de la sequía del momento. Bendiciones que llegan de mano de conocidos, desconocidos o de nuestros amigos. Bendiciones que son respuesta a nuestras súplicas y que calman angustia y nuestra pena. Bendiciones que son entregadas con amor y que deben ser recibidas por nosotros sin cuestionamientos.

Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 14 de diciembre/14 para esas personas que atraviesan camino de espinas pero que cierran su mano avergonzados de extenderla para recibir las bendiciones que hacen más llevadero su duro momento y que no son más que la respuesta Divina a las suplicas enviadas al cielo.