
26 años pasaron antes de volver a escuchar esta canción, que muchas veces canté con una música menos ceremoniosa y más moderna. La escuchaba en el Colegio Americano, en nuestras Asambleas Religiosas. Aquellos jueves, dedicábamos 2 horas académicas a hacer de todo en el llamado Paraninfo de nuestro amado CA. Alabar, orar, dramatizaciones de pasajes biblicos y algunos mas osados, hasta dormir. A veces, en las jornadas especiales nos arrepentíamos de los pecados cometidos a los quince años y tratábamos de redimirnos ofreciendo nuestro corazón arrepentido a Jesucristo. El domingo descubrí por qué esa canción no la había vuelto a escuchar: Su autoría es del reformista Martin Lutero, quien la compuso hace más de 400 años, cuando gestó la reforma protestante y que se convirtió en el himno protestante. Una iglesia Catolica jamas la tocaría.
Tuve la fortuna de asistir a la asamblea del domingo en la Iglesia Tabita. La dirige mi amigo de infancia Nadim Hadechini. Me sentí entrando a las famosas y añoradas reuniones de los jueves en el CA. Cantamos, escuchamos la palabra, me encontré con mis profesores del Colegio; con el Reverendo Argel, La doctora Isabel Acosta de Polo, con el amigo de mi hermana Félix Hadechini, con mis compañeros de colegio Pedro Polo y Nadim y hasta con mis vecinos. Pedro Polo hipnotizado tocaba el piano con una fuerza que casi me me hizo llorar. Los dedos tocaban las teclas con maestría, con mucho amor y de allí emanaba música hermosa que retumbaba por todo el salón.
Nadim sonrió toda la mañana. Mientras hablaba, mientras saludaba, mientras cantaba, mientras oraba. Nadim iluminaba el recinto con esa sonrisa de quien disfruta de la paz interior y la transmite como un destello de luz hacia los demás. Enfundado en su saco y con corbata en un calor a las 12 del día que podría derretir a cualquiera, Nadim sonreía; no paró de sonreír ni siquiera cuando pidió por todos los enfermos o los que tenían una novedad. Sonreía con esa sonrisa de aquel que sabe y tiene la certeza de pedir porque sabe que será escuchado.
A veces cuando te sientes medio perdido, cuando las palabras pierden su efecto, cuando la compañía no es suficiente, cuando buscas pero no encuentras, cuando das vueltas por el mismo circulo que no se rompe, que no trasciende que no avanza y que desespera, a veces, cuando eso pasa, puedes terminar en una iglesia fuera de tu circulo normal de vida, rodeado de amigos que no has visto en años, que te brindan todo el amor que cabe en un lugar asi, sintiendo la fuerza del cariño en el abrazo recibido, sintiendo la fuerza de sus palabras penetrando tus oídos, y entonces, solo entonces, sientes una paz y un regocijo, que no cabe en las palabras.
Soy Pamela Cruz escribiendo sobre una mañana calurosísima, en clima, en afecto, en amor. Desde una iglesia guidada por un amigo medico de dolencias pero tambien medico del alma, que me hizo recordar el oasis que se sentía cada jueves cuando visitábamos un recinto que se convertía en Asamblea de Alabanza en el amado CA. 28 10 2015
Castillo fuerte es nuestro Dios;
defensa y buen escudo
Con su poder nos librará
en este trance agudo.
Con furia y con afán
acósanos Satán.
Por armas deja ver astucia
y gran poder;
cual él no hay en la tierra.
Luchar aquí sin el Señor,
cuán vano hubiera sido.
Más por nosotros pugnará
de Dios el Escogido
.¿Sabéis quién es?
Jesús,Él que venció en la cruz
;Señor de Sabaoth,
Omnipotente Dios,
Él triunfa en la batalla.
Aun cuando estén demonios mil
prontos a devorarnos,
no temeremos,
porque Dios vendrá a defendernos
Que muestre su vigor
Satán, y su furor;
dañarnos no podrá,
pues condenado está
por la Palabra Santa.
Sin destruir la dejará,
aunque mal de su grado;
es la Palabra del Señor
que lucha a nuestro lado.
Que lleven con furor
los bienes, vida, honor,
los hijos, la mujer,
todo a de perecer;
de Dios el reino queda.
Pedro Polo y la Dra Isabel Acosta de Polo, una bella y gran mujer. Un ejemplo de persona.
El Reverendo Argel, capellan de la iglesia Presbiteriana