No puedo conciliar el sueno. 22 anos despues, cada 16 de septiembre se hace eterno e inevitable recordar las horas previas a tu muerte. Recuerdo el dia gris.caluroso, agotador. Recuerdo el examen realizado, la universidad con el furor de las fiestas mientras yo pasaba la tarde durmiendo absolutamente exhausta. Recuerdo el cansancio acumulado y la impotencia manifiesta. Recuerdo la tristeza infinita y el desenlace que se asomaba, lento, doloroso, irremediable.
Hace 22 anos a esta hora te ibas. Me duele tanto como el primer dia. Las heridas del alma, dormidas, se reabren, como el dolor de huesos que anuncia la lluvia. La lluvia que hace 22 anos caía implacable mientras tu cuerpo vacío bajaba lento, hacia aquel espacio desconocido para todos.
Con el tiempo he comprendido que te fuiste, que trascendiste, que siempre estas conmigo, que desde donde estas me ayudas, me proteges, me aconsejas.
Pero entenderlo no evita que cada 17 de septiembre, recuerde como se me partio la vida en dos, ni deje de añorar el biznieto que no conociste, ni el nieto que no adoptaste como tuyo, mi esposo. Oigo tu voz cantada, tengo en mi memoria el olor de tus comidas y del odioso cafe que me despertaba de mañana. Veo tus ojos, tu aroma y sobre todo la bondad en tus palabras, en tus gestos y sobre todo en tus acciones llenas de amor.
Soy Pamela Cruz escribiendo el 17 09 2014 en honor al ser mas desinteresado que Dios me dio sobre la tierra, mi abuela. Los que la conocieron, fueron honrados con su amistad y sus jugos de tomate, sus gelatinas y sus horneados. Fueron honrados con su amabilidad sin fin y sus ojos tristones que añoraban la vida del campo y contaban los terribles sucesos de la violencia vivida en un pasado muy lejano.