La conocí en persona hace muchos
años. Cuando en la universidad no se sabía quién será quien, y solo nos unían
intereses académicos y breves espacios de fraternidad entre los agobios estudiantiles.
Me pareció una persona decente con una familia bonita, que vivía en un lindo
apartamento, enorme y lleno de antigüedades, algo recargado para mi gusto
minimalista. Compartimos un semestre donde juntas nos apoyamos en una materia
en la que Ud. era notable: Estadística. Luego la vida nos separó y cada una
hizo lo que tuvo que hacer según el camino escogido. Volví a saber de usted
cuando era Secretaria de Hacienda del Distrito y sentí orgullo al saberme ex
compañera de quien, por fin estaba enderezando el rumbo de la ciudad. Los 4
años de gobierno Char, con ud de coequipera, se vieron en la transformación de mi
querida Barranquilla.
Si, señora. Recuerdo la emoción
profunda que sentí el primero de enero del 2009 cuando por fin pude recorrer a
las 4 am la Vía Circunvalar como si estuviera en una ciudad americana. Aún no
estaba construida la 38 e imaginaba que ustedes estaban lidiando con el diseño
de ese complejo cruce, y con las compras o expropiación de los locales que
impedían que la obra siguiera su curso. Aun así, el panorama era halagador. Se
notaba la plata que yo regalé para ese proyecto. Regalada. Porque para mí, y
para todos los que apostamos por Valorización I, fue una apuesta a lo incierto.
Ya estábamos resignados a los robos y malversación de fondos de la ciudad. Por
eso, cuando las obras comenzaron a notarse, mi admiración tanto por el alcalde
Char como por la salvadora de las finanzas del distrito, no se hizo esperar.
Fueron tema de conversación y hasta se me alcanzó a olvidar las terribles
consecuencias de la arrogancia de este antiguo constructor de Campo Alegre
cuando desafió, mediante no sé qué argucias legales, las disposiciones que
Parrish había dejado organizadas para un terreno que nunca se debería construir
por las deficiencias geológicas que desde hace 50 años ya él conocía.
La ingenuidad de quien cree que
los que ya tienen mucho dinero para ellos, sus hijos, los hijos de sus hijos y
por lo menos 3 generaciones más, reciben el llamado celestial para retribuirle
a la ciudad, el imperio que la misma ciudad les ayudo a construir, me hizo
repetir a todo aquel que no me preguntara, que teníamos en la ciudad una
alcaldía privilegiada. Una alcaldía donde su mandatario, en un gesto altruista,
construía vías, organizaba un sistema de transporte, hacía nuevos mega colegios
para tanta población escolar desprotegida, creaba clínicas de atención,
planeaba 100 años después volver la vista al hermoso y abandonado rio,
reivindicando su potencial. Todo, con la única ambición de dejar su nombre en
los entre los grandes mandatarios de la ciudad, para que fuese recordado por
siempre.
Cuando la nombraron candidata a
la alcaldía me pareció excelente idea continuar con la obra iniciada por este magnífico
mandatario, el Mejor Alcalde de Colombia. Ser la primera mujer alcaldesa de la
ciudad, con toda la preparación publica y con los magníficos resultados de la
gestión, no sembraban un manto de duda de lo sería su gobierno. “Barranquilla
Florece” fue una hermosa campaña, coherente con lo que estábamos viviendo. Pero
como todo sueño, tiene un final, o se convierte en pesadilla, en algún momento,
comenzó a desdibujarse ese universo paralelo que teníamos frente a nuestros
ojos.
Primero para mí, fue la Plaza de
Paz. Si bien es cierto que comenzó en la alcaldía pasada, fue un acto de
tremenda arbitrariedad legal hacer todo lo posible para favorecer la
construcción de un parqueadero privado, acabando para ello con el 60% de las especies de árboles, los mismos
que adornaron las fotografías de su Campaña. Si yo hago una campaña diciendo
que soy amiga de los perros y una vez en el poder comienzo a matarlos, seria
eso una inconsistencia entre lo que se dice y lo que se piensa? Comenzó a
desflorecer a Barranquilla, al por lo menos ignorar el proceso de destrucción y
construcción según la conveniencia particular. La indignación se apoderó de
muchos que como yo, veían intachable su actuación. Usted pudo haber hecho algo,
desde su posición para evitar esa catástrofe ambiental, si así lo hubiera
querido. Luego de esta inicial demostración de poder, he comenzado a conocer
los intereses detrás de todas las altruistas decisiones de su antecesor. Más de
lo mismo, con otra forma pero el mismo fondo.
Llegó la bomba de Valorización II
y allí “florecieron” todas las dudas de la destinación de los dineros de la primera,
que aún no me han sido aclaradas. Su respuesta, sus desafortunadas
declaraciones de “el impuesto va porque va”, fueron una revelación. Detrás de
su dulce mirada y de esa apariencia de fragilidad e inocencia, Quien se
esconde? Que intereses aguarda? Por qué Va por que va? Me hizo recordar a los
recaudadores de impuestos del Medioevo que amenazaban a los habitantes si se
rehusaban a pagar los caprichos del Rey.
Si nosotros, los que pagamos
gustosos pero escépticos la primera imposición, tenemos informes de progreso
contundente, claro y transparente de cada peso invertido, apoyaremos la segunda
fase sin resquemores ni retrasos. Es más, cuénteme dentro de sus defensoras mas
aguerridas. Pero si en lugar de esto, como respuesta a nuestro derecho legitimo
de información, obtenemos amenazas permanentes de embargos, cobros por
intereses a quien se niegue a pagarlos, recibimos largos y esquivos silencios
en el destino final de la primera inversión, escuchamos desafiantes
declaraciones de autoritarismo y de arrogancia, y observamos impotentes los peligrosos
gastos millonarios para inundar a la ciudad de pancartas, vallas, separatas,
avisos en primera, segunda y tercera página de periódicos anunciando las
bellezas de pagar, ignorando los pedidos de claridad sobre los costos y
destinos de los primeros dineros, entonces señora alcaldesa, la cosa cambia.
A mí me enseñaron que cuando un
proyecto es brillante, se vende solo. También me enseñaron que cuando se confía
en la reputación de quien lo ofrece, el 50% del proyecto ya tendría el camino
despejado. Y si a lo anterior se juntan un adecuado estado de resultado,
actualización de información y socialización responsable, el proyecto tendría
un apoyo total. No estoy en contra de Valorización II. Creo que nadie en su
sano juicio lo está. Me parece fantástico que la ciudad crezca y que sea
orgullo para propios y motivo de envidia para extraños. Sin embargo, como
ciudadana exijo la rendición de cuentas claras sobre los dineros invertidos y
la proporción de obras construidas Vs la inversión y el proyecto inicial de Valorización
I.
Al progreso jamás nos opondremos
los ciudadanos que amamos esta ciudad. Pero ya va siendo hora que los
dirigentes que nosotros hemos elegidos, se vayan haciendo conscientes que es su
obligación y no un favor, rendirle cuentas a la ciudad. Cuentas peso a peso de
los dineros invertidos, que con tanto sacrificio los Barranquilleros aportamos
para que la ciudad sea lo que queremos.
Circula por internet el árbol
genealógico que la une a las familias más poderosas de la ciudad. Personalmente
es algo que no me importa. Esta ciudad fue construida por la tenacidad de muchas
familias y si usted es descendiente de familias que con los años se convirtieron
en las más poderosas de la ciudad, considero su deber histórico hacer florecer a
sus ancestros en pro del bien común que, finalmente salpicara de bienestar a
todas las familias con las que está usted emparentada.
Soy Pamela Cruz y publico esta carta e 09 09 2012, y usted sabe donde encontrarme.
