Estamos en exámenes
finales. Mis fines de semana están condicionados por el examen de turno. Trato
de recordar como hacían mis padres conmigo para poder estudiar y salir un
domingo con esa cantidad de tareas y repasos, y no logro recordarlo. Ahora,
repaso con mi hijo las libretas del trimestre tratando de traducir una letra
que ni él entiende, un idioma que tan
solo entiendo en su fase primaria, y cuento los días con ansias para que mi
tortura termine y sus exámenes se acaben.
Mi hijo estuvo flojo en algunas materias. Pensé que no podría
repuntarlas y cuando ahora vemos, tranquilamente que trabajó duro durante su
último trimestre, estudió lo que le tocaba y fue más disciplinado de lo normal,
nos dimos cuenta que valió la pena el esfuerzo adicional.
He pasado dos
largos días reflexionando, con todos los que estuvimos el domingo
preguntándonos por qué perdimos. Perdimos? Alcancé a sentirme derrotada, no lo
niego. Pero derrotado es aquel que perdió algo. Aquel que estaba en la cima y
cayó, perdió su podio; aquel que pensaba llegar y no llegó, perdió su meta;
aquel que contaba con el apoyo y no lo tuvo, perdió la confianza. Yo no siento
que hayamos perdido. Si bien no somos los primeros, me siento orgullosa de un
partido que desde el 14 de marzo tiene más posicionamiento y gente que todos
los que llevan más de 8 años de existencia.
Si bien no ganamos en primera vuelta, llegamos a la segunda, un lujo que
no podrán disfrutar los que quedaron en el camino. Si bien no votaron todos los
que pensábamos que iban a estar, logramos movilizar más de 3 millones de
personas que piensan como nosotros.
Por qué, si
perdimos un examen, sentimos que vamos a perder el año? Este ejercicio nos ha
servido como en el colegio de mi hijo a conocer en donde nos toca estudiar más
y que fue lo que nos faltó para poder ganar el examen. Trabajaremos durante los
próximos 18 días para hacer un buen examen y todos los que pensemos que podemos
colaborar para lograr pasar la materia, bienvenido es, recibimos voluntarios
con deseos de aportar en el mundo real.
Hoy 2 de junio
estoy completamente segura que podemos y tenemos el chance, con la ayuda de esas
3 millones de personas y de otras que se quieran sumar al cambio, de poder
salir avante de este tremendo examen que nos espera. Si no pasamos esta
prueba final y nos toca repetir en 4 años, pues se repite. Con orgullo, con
dignidad y con la satisfacción del deber cumplido. Aprenderemos mejor las
preguntas, aprenderemos mejor a conocer los profesores, las materias, las
necesidades para poder comprender como transmitir el mensaje. Pero sobre todo, seguiremos construyendo paso
a paso el país que sueño para mi hijo, para mis nietos. Cambiar 200 años de
historia y de malas costumbres no es fácil pero no es imposible. Ya comenzamos.
Me uno a la tarea, y tú?
Soy Pamela Cruz
escribiendo hoy cuando faltan algo más de 10 horas para que el equipo tiburón,
que no se rinde porque tuvo un revés en la primera vuelva, trate una vez mas de
alcanzar la victoria.