Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

RETO 4/4 MIS AMIGOS DE FACEBOOK


Alguna vez, alguien me cuestionaba la cantidad de amigos que aparecen registrados en mi perfil de esta red social. Esta maravilla inventada por Mark, por primera vez me permitió cuantificar a mis amigos de distintos círculos sociales: los de mi colegio, los de mi universidad, de mis trabajos, mi grupo de solteros, mi grupo de casados, y esos que de alguna forma se cuelan en tu vida sin saber ni como ni cuando, pero se vuelven un activo indispensable de la misma. Este último, es una mezcla interesante de amigos por intereses comunes, amigos en la red a los que no he visto nunca pero que me brindan su apoyo siempre, amigos de mis amigos que se volvieron mis amigos.... y toda una completa combinación de coincidencias que hace que alguien conecte los hilos invisibles de su vida a la tuya.

Pues bien, me di a la tarea de revisar la cuestionada lista que aparece en mi perfil. Y descubrí, sin sorpresa que todos los que están son, pero no todos los que no están, no son. Tengo amigos, enemigos de un computador, de una red y de todo lo que huela a invasión a su privacidad. Tengo amigos que aún no conozco, pero que están por ahí dando vueltas en esta vida esperando el momento propicio para aparecer en la mía. En cada acto de mi vida, en cada momento importante que sucede en este camino curvilíneo que es este pequeño instante nuestro en la tierra, corroboro el valor de esos hilos plateados e invisibles que me unen y que me unirán a las personas que conozco, que conoceré en el futuro y que yo, considero y consideraré, mis amigos. Que no me han fallado nunca, porque nunca he esperado nada, y que hasta ahora me han dado todo, y hasta mas. Me dan lecciones desde el amor o desde el dolor. Lecciones desde la vida o desde la muerte, como las de aquellos que ya no están pero que me siguen enseñando, Mis amigos, son todo. Después de mi familia y de Dios, claro.

Bendito aquel que recibe una mano extendida para apoyarlo, o un hombro fuerte para llorar, o un risa eterna para iluminar el día. Bendito aquel que tiene a alguien quien con solo verlo a la cara sepa que necesita de un momento a su lado y un consuelo sin pago. Bendito aquel que tiene quien le de una receta para el dolor de rodilla vía correo, o tiene quien se atreva a cuestionarte, permitiéndote crecer internamente, o que con su ejemplo te rete a mantenerte en forma. Bendito aquel que tiene quien le escriba y disfrute de lo leído. Bendito aquel que tiene una mesa a donde todos llegan. Bendito aquel que tiene amigos, porque estos son un tesoro invisible a los ojos no entrenados, pero abundante para los que tenemos el placer de gozar de ellos.
Soy Pamela Cruz, bendecida y afortunada, escribiendo hoy domingo 7 de junio para todos mis amigos, los que tengo por aquí, los que tengo por allá, los que aún no conozco; pero sobre todo para aquellos los que, aunque no siga viendo con la misma frecuencia que hasta hoy, enriquecen y seguirán valorizando mi baúl de tesoros personales.