Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

INVICTOS - Reflexiones sobre la derrota electoral del 2010

Estoy en un ciclo de películas con mi familia. En vacaciones nuestro ritual es sacar una película por miembro, verlas en la cama, con aire acondicionado, arrunchados los tres.

Anoche el turno fue para Invictus, la película del juego que cambio la historia de Suráfrica. A propósito de mundial, quisimos ver esa película que habla tanto de mundial, como de África, como de deporte. Necesitaba una película que me lograra sacar las lágrimas políticas que tenia represadas en mi conducto lagrimal sin que se notaran.

La historia social y política de Sudáfrica estaba plagada de más diferencias que similitudes. Los negros amaban el fútbol, los blancos amaban el rugby; Los negros eran mayoría poblacional, los blancos eran minoría; los negros  habían sido oprimidos, los blancos habían sido opresores; los negros  soñaban con justicia-venganza liberadora, los blancos opresores temían represalias; los negros usaban una nueva bandera arco iris, los blancos se aferraban a la bandera de apartheid. Los negros confiaban en su nuevo presidente Mandela, los blancos se resistían a creer que este hombre negro los dirigiría, y sacaría el país de la crisis que ellos mismos habían provocado.

Esa era una sociedad profundamente dividida, profundamente lastimada, profundamente resentida.
Mandela, hombre visionario, sabio y conciliador, hizo lo que nadie creía posible. Uso un elemento bastante particular para lograr que negros y blancos se miraran sin reojo, para lograr que los blancos y negros se sintieran habitantes de un mismo país, con objetivos comunes, con el mismo norte. Para curar las heridas del pasado, lograr perdón y entendimiento entre unos y otros.

Hoy me siendo como la minoría africana: Derrotada, resentida y temerosa. Acepto nuestra derrota, estoy profundamente herida por la forma como se llevo esta campaña, llena de insultos y de intolerancias, tanto de verdes como de naranjas que se convirtieron en multicolores. Estoy llena de desconfianza y temor por las represalias de los ganadores, y no creo para nada en ese discurso aparentemente conciliador del nuevo presidente y no siento que sea capaz de cumplir con la cantidad de promesas repartidas. Sin embargo, algo adentro de mi desea con todas sus fuerzas, que nuestro nuevo presidente para los próximos cuatro años, tenga la grandeza y la imaginación de este líder negro, octogenario, sabio y sagaz, que supo encontrar entre las profundas diferencias de su país, entre sus heridas, tristezas y desesperanzas, un elemento muy particular que logró aglutinarlos frente a un objetivo común, que logró devolver la confianza en sus promesas y que los hizo participes del cambio.


Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 21 de junio del 2010, cuando hoy inicia un nuevo periodo en el que sueño con que cumpla todo lo que prometió, solo por el bien de Colombia, por el futuro de mi hijo.