Cuando yo tenía como unos 8 años, mi mamá comenzó a percatarse que mis amigas me pasaban en estatura. En realidad ya nosotras desde los 6 nos turnábamos el puesto uno o dos en la fila mientras juntábamos las cabezas y soñábamos con crecer mas que la otra.
Frustrada con lo que consideraba un enorme retardo en mi edad, consultó con una eminencia en crecimiento, el dr. Carlos Hernández Casis, quien acababa de llegar a la ciudad. Como buen galeno, me mandó una cantidad enorme de exámenes de sangre a mí, que para sacarme la sangre me tenían que agarrar entre 6. Ya el suplicio era bastante, cuando adicionalmente al examen, me exigieron correr cada 20 minutos para luego obtener una toma de mi precioso líquido, en completo ayuno. Asi me tuvieron una mañana completa, corriendo de aquí para allá.
Decidida a a vengar mi honor y mi dignidad perdida mientras corría, decidí quejarme con mi ""doctor papito" el dr Chain, uno de los mejores pediatras de la ciudad. Rubio, elegante, altísimo. Era de las pocas visitas al médico que me encantaban. Pues bien, me propuse escaparme de la oficina de mi madre y llegar a consulta externa donde atendía el dr Chain para exponerle mi queja. Efectivamente, mis sospechas estaban bien fundadas. El no tenía ni idea del suplicio al q me habian sometido. Llamó a mi madre al final de la jornada y muy serio, mirándola por encima de sus lentes metalicos le preguntó:
"Leo cuanto mides?" - 1.57, dijo ella.
- Y Jaime? - Uno 1.65 volvió a responder. - Entonces, de donde quieres que tus hijas saquen la estatura de los gringos si la genetica hizo lo suyo en el caso de Pamela?? Deja de torturarla porque ella crecerá, cuando tenga que crecer, como efectivamente, y para mi fortuna, pasó.
"Leo cuanto mides?" - 1.57, dijo ella.
- Y Jaime? - Uno 1.65 volvió a responder. - Entonces, de donde quieres que tus hijas saquen la estatura de los gringos si la genetica hizo lo suyo en el caso de Pamela?? Deja de torturarla porque ella crecerá, cuando tenga que crecer, como efectivamente, y para mi fortuna, pasó.
Hoy mientras sufría unos de los agotadores trancones de la semana contemplé el paisaje urbano barranquillero y recordé la historia. Y tal como le pasó a mi madre, a los constructores de esta ciudad les dio por alterar la genética urbanística de la misma. Las casas amplias y los edificios hasta de 5 pisos, que permitían ver el cielo, sus nubes, contemplar el infinito, alguna cometa salida de alguna casa o paruqe o calle, estan dando paso a moles carentes de estética creadas como torres de babel en una frenética busqueda de la vista perfecta: en la busqueda perfecta de la vista perfecta para 3, 4 o 5 gatos de cada piso q puedan compran en estos monstruos de la arquitectura. Estos gigantes ególatras estan acabando con el paisaje del peatón o del conductor. Acaban con el disfrute de los arboles, del cielo, de la sensacion de plenitud con la que antes se recorrian las calles barranquilleras.
Da tristeza no reconocer esta nueva Barranquilla diseñada por foráneos que desconocen nuestra cultura, nuestro gusto por un balcón, la alegría de una construcción rodeada de vegetación y de fachadas elaboradas, propias de nuestra cultura. Que malcopian las fachadas de ciudades frias y distantes como Bogotá, construcciones impersonales oscuras y tristes con ventanas contadas. Mientras se hacen piso a piso nuevos gigantes de cemento que todos ven como desarrollo y progreso, yo añoro construcciones como las de Parrish, o las de Urbanizadora Carson que se mimetizaron en el entorno y crearon espacios barranquillleros de los que me siento orgullosa. Ahora pagan millones por estar alla arriba, viendo la sala del apartamento del edificio vecino.
Sabían que en la ciudad de Washington DC, USA ninguna edificación sobrepasa la altura del edificio de correos (o la torre del reloj, no lo recuerdo bien). Será por ello que esta ciudad de amplias calles y cielos visibles se ve tan imponente?
Soy Pamela Cruz hoy domingo 17 de mayo 2015 escribiendo con tristeza pero jamás con resignación del complejo de gringos que tenemos en Barranquilla construyendo monstruos de cementos cuando tenemos una genética llena de casas, edificios y urbanizaciones llenas de sabor costeño.



