Cuando estaba en la universidad estudiaba con una amiga llamada Carmiña q vivía con su hermana en un apto de la 72. Era la época de trasnochar, dormir en casa de las amigas, época de los chitos con coca cola y del café en grandes cantidades. Época de los mensajes de grupo a grupo via Radiactiva con su música despertadora. Era una época de ninguna red social.
Una noche, tipo 1 am, unos gritos nos sacaron de la concentración que habíamos logrado obtener después de mucho esfuerzo. No sabíamos de donde salían los gritos, pavorosos, desgarradores, suplicantes. Finalmente encontramos la fuente:. en la casa de al lado, bajo un palo de mango sentada en la más humillante de las posiciones, completamente desnuda se encontraba una anciana y frente a ella un personaje funesto, como de los salidos de una película militar, le tiraba desde la distancia, baldes con agua helada. Pasaron segundos antes que mis neuronas conectaran lo que veían mis ojos con lo que sentía. Cuando entendí, grite y grite hasta que desperté al edificio entero. Mis amigas también gritaron hasta que finalmente, el verdugo del balde de agua cesó de mojar a la anciana y la metió de nuevo en la casa. Al día siguiente los visitó una entidad de vigilancia para advertir sobre los abusos cometidos y los amenazó con cerrarles el lugar. Era un ancianato. De mas esta decir q al otro dia en el edificio solo hablaban de la histérica que gritó y gritó hasta que los deserto. Mientras leo hoy un libro profundo y lógico escrito con un lenguaje coloquial especial para jóvenes, - Ética para Amador- que habla de lo q se tiene que hacer cuando se tiene que hacer, recuerdo este hecho en el que senté mi voz y mi protesta por la injusticia presenciada. El miedo aquella vez me hizo temblar, pero la sangre que hervía, superaba mi capacidad de silencio.
Cuantas veces vemos maltratar un animal? Cuantas veces vemos en la calle situaciones que nos revuelven el estómago por su crueldad o física mental? Cuantas veces vemos hacer bullying a nuestros compañeros en el trabajo o en el colegio, los vemos sufrir en silencio y solo nos alcanza para voltear la mirada y callar? Cuantas veces somos cómplices silenciosos del derrumbe en la dignidad de una persona y simplemente volteamos la mirada presos del miedo sin hacer lo correcto?
Soy Pamela Cruz escribiendo hoy 09-11-2014 en una tarde de domingo, mientras leo historias de seres comunes que dejaron de mirar a un lado, superando el miedo, para hacer lo que su conciencia les indicaba que era correcto.
Esta soy yo.
"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."
lunes, 20 de julio de 2015
SUPERANDO EL MIEDO
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Mis intereses son sencillos: Vivir bien, sin hacer daño a los demás, sin hacerme daño a mi misma. Viviendo de acuerdo con mis convicciones. Porque lo coherente que se puede hacer en la vida es vivila de acuerdo con lo que se piensa, se siente, se habla y se actúa. Amante de los árboles, de la consciencia ciudadana y de encontrar la verdad por si mismos. Porque encontrarla nos hace libres.