Así he denominado los momentos en los que no me hallo conmigo misma. Como cuando Peter Pan perdió a su sombra? Bueno, así. Las pequeñas crisis existenciales que nos podrían aquejar a todos. Donde tratas de encontrar sentido a la existencia. Donde es posible que no lo encuentres. Afortunadamente, las crisis de mi yo perdido, duran poco. Es posible que estén relacionadas con las hormonas o el entorno. Aun no lo he podido saber.El pasado fin de semana en búsqueda del yo, me obligué a leer “El Hombre en Busca de sentido” de Viktor Frankl en 2 días. Lo terminé en uno y medio. Creí que iba a llorar. Tengo muchos años que no leo nada de la Segunda Guerra Mundial. Me deprimen sus historias y siempre se me hace un nudo en la garganta, y aprieto los dientes de la impotencia solo de leer las atrocidades cometidas. Sin embargo, esta vez fue distinto. La obra fue escrita con una delicadeza, en una especia de catarsis, como quien cuenta su historia no para aterrorizar sino para inspirar. Inspirar, pese a quedar en los huesos y en la más absoluta de las carencias físicas y psíquicas; lograr mantener el control de su vida, dentro de sus limitadísimas condiciones externas. Quien tenga el yo perdido, lo tiene que encontrar rápido en esas 146 paginas.
Luego, zapeando en el control encontré la maravillosa y desconocida historia de un periodista atado de por desde pequeño a un pulmón artificial cuya cotidianidad se ve alterada porque siente que su vida necesita sexo. El sexo que le ha sido negado por su complicada situación física. “The Sessions” cuenta como este hombre, con todo en contra, no se vio por vencido por las circunstancias y logró encontrar dentro de su anormalidad, un poco de vida normal.
Ayer en El Tiempo, Salud Hernández- Mora, relató la realidad de una familia, con un niño y una rara enfermedad llamada “epidermólosis bullosa”, que no permite ni el roce leve de su piel con lo que sea porque el niño presenta llagas de inmediato. “El niño de Cristal”, le llaman. Aunque no mueve sus dedos del pie, no camina a sus 6 años de edad y vive en unas condiciones de extrema pobreza, aún así, es un niño feliz.
Nuestra vida está llena de tantas inconformidades, de tantos deseos no cumplidos, de tantas exigencias autoimpuestas, que es muy fácil perder la perspectiva y dejarnos arrastrar por los arroyos que pueden surgir cualquier día, llevándose nuestro yo, nuestra esencia, y comenzando en nosotros una loca carrera por encontrarlo. Afortunadamente, siempre encontramos señales, esas que llegan cuando clamamos a Dios por una y que se presentan en forma de película, de testimonio, o de crónica periodística, que ayudan a poner en perspectiva nuestros pesares, y a mantener atado el Yo, que alguna vez sentimos perdido de nuestra vida.
Soy Pamela Cruz, escribiendo hoy 16 de octubre/2014 cuando un hermoso cielo azul, predice las maravillas que Dios tiene reservadas para mi en este dia, pese a las piedras del camino y los agobios del dia a dia.