Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

BABYBOOM - Reflexiones sobre la maternidad el riesgo y su encanto perdido

En los 60's hubo un fenómeno llamado el Babyboom, en el cual palabras mas palabras menos, hubo una explosión demográfica de muchas mamas con hijitos. El mercado se dirigió a satisfacer esta nueva cantidad de nuevos clientes dedicados a criar bebes. 

Bueno, yo estoy viviendo mi propio baby boom de manos de mis amigas: 5 para ser exacta.Se dieron a la tarea de hacer la tarea casi al tiempo y hoy asisto con una frecuencia casi quincenal  a los festejos de la llegada de cada bebe. La experiencia ha sido bellísima. Asistir a estos eventos cuando casi pensaba que ya estaba destinada a comenzar a asistir a quinceañeros me ha rebajado por lo menos 10 años de mi edad mental. También ha servido para volver a recordar lo que yo viví cuando esperaba a mi único y preciado hijo. 

Yo, rebelde sin causa la mayoría de las veces y con causa unas cuantas veces. Me parecía absurdo que a las embarazadas se nos mirara como enfermas o discapacitadas. Me parecía inconcebible dejar de subirme a edificios en construcción donde ofrecía las cerraduras que vendía en esa época solo por el pequeño detalle de una protuberancia que salía solo de mi cintura y me llevaba como 30 cm de delantera al resto de mi cuerpo. Hubo detalles poco importantes como que alguien te cediera el puesto en alguna fila (cosa que si me gusto) pero también hubo detalles que me causaron problemas como la manejada o el cinturón de seguridad, que en aquella época no era ni importante ni multable si no lo tenias puesto. Acostumbraba a recorrer la via 40 a la velocidad máxima permitida, es decir 80kph claro que en algunas ocasiones como cuando me iban a dejar de atender en alguna empresa, empujaba el acelerador de la camioneta y me impulsaba rauda y veloz por la super 40 solo envuelta en el halo protector de mi angel de la guarda y el de mi bebe que seguro terminaban agitados de perseguirme todo el dia. Era invencible. Embarazada me sentía una super mamá, no solo por lo 10 kilos que me habían ver enorme, sino porque mis hormonas excretaban todas las fuerzas, las ganas y el animo para comerme al mundo. Nada podría conmigo. Nada, hasta que nació quien me volvió cobarde y poco temeraria con mi vida.


Desde que nació, mis reflejos se agudizaron al 2000%, mi ojo nunca descanso antes de los 6 años, cuando el menor gemido me despertaba, mi único oído bueno aumento el umbral auditivo y se volvió sensible ante la pose de un mosquito que intentara picotear la virgen piel de mi hijo. Pero me volvi cobarde. O sensata. Pero no fuí capaz nunca mas de alcanzar con mi hijo en el carro velocidades que antes me hacían sentirme veloz en el volante. El solo pensar en conducir sin cinturón, activaban las películas de terror de mi cabeza y me imaginaba recorriendo mi propio funeral, el montarme a un avión se ha convertido  en una plegaria constante rogando para que un accidente no deje a mi hijo sin madre. Cualquiera de mis acciones presente y las que pienso para el futuro me condicionan al unico objetivo de mi vida: el bienestar de mi hijo. 

Soy Pamela Cruz escribiendo el 20 de julio de 2010, cuando reflexiono sobre los niveles de cobardía alcanzados cuando de mi depende alguien que te hace sopesar el riesgo en tu vida.