Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

MUJERES SIN ROSTRO: Una verdad aterradora

  

No sé quién es Natalia. Leí la noticia en el periódico de ayer. En realidad leí el titular y ya. Tenía mucha prisa cuando salí en la mañana.

Hoy, mientras buscaba la noticia casi oculta de los terremotos en Chile, veo la cara de una chica en fondo rosado. Sonríe. Tiene una bufanda y está feliz. Parece que le tomaron la foto desprevenida. Abajo, el titular reza “Natalia Ponce León: Mujer Victima de ácido en el norte de Bogotá. Leí la nota. Las palabras no me salen. Las letras en cambio, tampoco. La indignación me carcome. Siento vergüenza. He mirado mucho tiempo hacia otro lado. Las personas con la cara desfigurada me dan miedo. Me dan curiosidad. Como la curiosidad que sienten los niños cuando ven gente rara. La diferencia es que a esta niña aun no la veo con la “cara nueva”. Solo me tengo en mi memoria su fotografía que hoy recorre al país entero, y que a algunos, quizás, no les interese ver. Claro, está sonriendo. No es una persona “sin rostro” como las que en este momento existen en el país. O no lo era. Hasta el ataque que sufrió de manos de un asesino.

Porque cuando a uno le destruyen la sonrisa y la expresión de la cara, el desgraciado que cometió semejante “sin nombre” se convierte en un asesino. Cuando además de asesinar el futuro de la víctima, este maldito se queda sin castigo ejemplar, porque según la ley, lo sucedido califica dentro de “Lesiones Personales”, la justicia, entonces se convierte en cómplice silencioso del que cometió el crimen. Y cuando la sociedad, que impávida ve todo lo que arriba describo y no se pronuncia y no persiste, entonces no queda esperanza.

La indignación es tanta que me revuelve el estómago. Pensar que en Colombia, en este momento tenemos estadísticas similares a las de países como Bangladesh y Pakistán, en donde las mujeres son simples objetos de intercambio y no tienen valor de oro tenemos, entonces siendo ganas de vomitar. No valemos nada, porque nuestros congresistas que dedican sus días a legislar sobre absurdos, no ven importante que en la calle existan mujeres zombis, mujeres asesinadas en vida, mujeres que deben soportar cada día mirarse al espejo, a las que su asesino les quito el derecho a olvidar y reparar su dolor porque siempre que se vean alguna parte del cuerpo, un flashback las llevara a ese día.

Escribo desde el desprecio que me produce esta noticia. Escribo desde la impotencia con la única herramienta que tengo para comunicar lo que por todos lados se está comunicando hoy, cuando la agenda de los medios puso sobre el tapete el caso de Natalia Ponce-León. Escribo desde el miedo que me da vivir en un país que no protege a sus mujeres y cuyos hombres deberían castigar el más vil de los crímenes, asesinar en vida a los únicos seres capaces de mantener la especie. Ya no pasa al otro lado del mundo, pasa aquí en Colombia, en mi tierra.

Si somos tantas, no es hora de demostrar que las mujeres si nos protegemos entre nosotras? si no logramos parar esta desgracia con leyes duras y aplicables, no excarcelables y no rebajables, entonces, la famosa liberacion femenina, no sirvio de absolutamente nada.

Soy Pamela Cruz, una mujer con rostro, desde el coraje e indignación que siento hoy. Preguntándome por qué estas mujeres luchan como si fueran minoría en un país que tiene la mitad de la población del mismo sexo de las afectadas y donde, una creería, que los hombres buenos son más que los malditos que acaban con su vida.

PD: La pagina de Fb "No mas agresiones con acidos" tiene tan solo 1934 personas. Es hora de aumentar a cifra de 4 cifras a 6. No merecen menos.

https://www.facebook.com/pages/No-m%C3%A1s-agresiones-con-%C3%A1cidos/316272091762972