Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

PIM PIM- El cuento que una vez le conte a Emanuel para que se durmiera

Pim Pim era una pulga valiente. No todas las pulgas que conozco se habían atrevido a viajar al Sahara atravesar el desierto en la joroba de un camello y sobre todo dirigir sus pasos.

Lo hacia con maña, como quien le habla al oído a alguien para que haga lo que uno quiere. En este caso, literalmente le hablaba al oído casi tan bien pero tan bajito que el pobre camello atravesó el desierto convencido que su voz interior lo llamaba a hacer una travesia grandiosa que quedaría grabada en los anales de la historia de sus futuras generaciones. Casi que se veía siendo alabado por su pueblo de camellos, claro si tenia otra vez el valor de regresar de semejante travesía.

Pim – Pim casi ahogaba sus carcajadas  cuando escuchaba al camello hablar para si mismo y repetir las ordenes que le daba su “Yo interior” y luego de revisarlas brevemente, aceptarlas. Asi Pim Pim conoció el desierto del Sahara, y luego cuando estuvo en su destino ya no quiso devolverse con el camello, quedando este triste porque su voz ya no le decía que hacer.

Pím pim también recordaba aquella vez que viajo a Europa en el cuello de un Snauwser. Era Gris, remilgado, mascota, o de pronto dueño, de una señora que a toda hora le preguntaba si queria comer algo mas. El perro que se llamaba STRUFF, nombre que parecia un ladrido, solo atinaba a levantar la cabeza mirarla con ojos entre tristones y vagabundos y volver a acomodarse en su silla de primera clase. Pim Pim quería silencio. El viaje era largo pero no lo suficiente para decirle al perro que hiciera diabluras. Ya hubiera podido hacer un pequeño lio y bien sabia pim pim que no le convenia nada desconcentrar al piloto de la nave. Hubiera preferido colocarse en el oído del piloto pero ya era tarde para eso y le toco resignarse y pensar que si todo salía bien, pronto estaría en Paris. Soñaba con tomarse una foto en la Torre Eiffel, pero quería conocer a alguien con cámara. Queria visitar el Restaurante de Ratatouille pero no tenia mapa. Aun asi Pim pim era valiente y sentía que nunca antes otra pulga había hecho algo semejante. Cuando bajo del avión, lo esperaba una limosina para llevarlos al Ritz. A Pim Pim no le hizo gracia tanta pompa de la mascota del perro, perdón, de la dueña de STRUFF por lo que se despidió de su amigo con un discreto Ciao, recordando las palabras en italiano que aprendió alguna vez cuando vivió en casa de una profesora de italiano.

Pim Pim quería aventura. Ya en América había vivido lo suficiente. Para una pulga que se supone debe vivir 10 años, sus 3 años era la flor de la juventud, se sentía ágil y con energía. Decidio primero conocer la parís romantica que conocía en las películas de amor. La ciudad bohemia donde se conocían artistas donde los actores, los pintores los escultores conocían la pobreza pero también la riqueza de la amistad.  

Los ricos solo conocían la avaricia y el deseo de gastar y gastar. Mientras los escultores y los pintores, tenían casitas pequeñas pero muy decoradas por dentro, los ricos tenían mansiones, con esculturas de hielo, oro en las paredes. Lo único que querían era gastar , gastar y gastar. Después que Pim Pim los conoció a todos decidió quedarse en la oreja de un Shit Tzu. Muy caliente y cómodo se quedo allí dos noches. Luego feliz de haber dormido, decidió partir a su viaje a la Torre Eiffel pero primero debía tenia que alistar sus cosas para la ocasión, asi que llevo un kit de medico para curarse , muchos nylon unidos y una cámara. Lo ultimo que tomo fue bastante comida que consiguió con el pintor. Pim Pim puso todas las cuerdas y mando a un pastor alemán a colocarlas en la punta de la torre Effiel. A Pim Pim se le ocurrió una idea: podía escalar la torre por fuera y tener un pequeño paracaídas para no lastimarse si se resbalara. 

Pim Pim logró escalar la Torre y emocionado tomó 4 fotos: una para su amigo el Snawser, otra para su amigo el Shit Tzu, otra para el Pastor Alemán y la ultima la dejo para recordar su viaje a Paris.