Cuando era niña mis cumpleaños eran una suerte de ruleta rusa, por culpa del clima. Antes de aparecer eso del calentamiento global, en Mayo llovía y llovía y llovía. Y como yo vivía en la cra 50 #50 - 118 en barrio abajo, facilito, mi cumpleaños podría estar rodeado un año si y el otro tambien del arroyo que impedía la llegada de los invitados a mi fiesta. Como muchas veces pasó, ese dia terminaba con mucho pudín, globos dulces y casi ningún comensal. No por ellos sino por el inoportuno arroyo que atravesaba mi casa justo a las 4 pm.
Tal vez por eso en su momento dejé de celebrarlos como debía. Hay gente que nace para hacer grandes fiestas y gente que nace en dias de lluvia, y yo caí en esa categoría. Como consuelo, siempre estaban mis lirios que sembraba con mi abuela y florecían ese dia; las canciones destempladas que me cantaba mi padre y los desayunos especiales que me hacía mi madre.
Durante muchos años celebraba de mala gana esta fecha. Como quien tiene mucho y le sobran los años. Hasta que a los 35 se me fue mi amiga Noru y esa cachetada a la insignificancia de mi cumpleaños me despertó para siempre. Ella era mayor. Y de pronto me la pasé. Y comprendí que los cumpleaños eran regalos, no fuentes de eterna agua viva. Que eran privilegios y no restos de celebraciones que quedaban por ahí. Que eran joyas de un día, no fantasías baratas para despreciarlas. Que eran como la flor de un día. que brilla en todo su esplendor y al siguiente dia se marchita nuevamente. Y entonces comprendí que había despreciado días maravillosos. Que no tenía sentido despreciar los halagos, que no tenia sentido quedarme durmiendo hasta tarde sino ver el primer rayo de sol del día que alumbraba otro día más de mi vida. Que valía la pena dejarme amar, comer de más, compartir mi amado pudin de chocolate con alguien más. Recibir obsequios. Recibir llamadas, incluso trabajar a media marcha mientras te llaman y te abrazan y te desean 3000 años mas. Comprendí que no importa la edad que tienes, asi tu madre se sienta delatada. Al fin y al cabo que importa, tienes el privilegio de levantarte cada mañana, si todavía los celebras con tus padres y las serenatas destempladas ya parecen cantos de canarios? Qué importa pregonar tu edad, si no pareces de 43? Que importa que lleguen arrugas y kilitos de mas si tu corazón sigue siendo 20 años menos? Que importa que ya no esté Diomedes si te dejo el "26 de mayo" para recordarlo cada año? Que importa si tus amigos hoy estan lejos si ellos te mandan mensajes desde Australia ,Japon , Budapest , Madrid, Canadá, Valencia, Boston, Miami, Usa?
Soy Pamela Cruz nacida el 26 de mayo de 1972 escribiendo hoy 43 años después, en un día soleado rodeada de mis amores, de mis amigos, de mensajes, de llamadas, de un sol abrasador y del canto de pájaros que, como cosa rara, cantaron hoy cerca a mi ventana. Feliz Cumpleaños a mi, porque mi mejor regalo es recibir de Dios este día.
