Hace dos días estuve en cine, viendo a George Cloone, en una película inusual producida por Disney. Estoy acostumbrada a ver historias animadas también con protagonistas de verdad, pero con temáticas más bien blandas, soft. Esta, a pesar de las escenas divertidas, tiene un tinte más parecido a Interestelar que la mera y superficial diversión infantil.
La película trata sobre una chica optimista al extremo, que no entiende por qué le pasa al planeta todo lo que le pasa, y nadie hace nada. Ella desde sus limitados recursos intenta cambiar el rumbo del final de la base de Cañaveral, sin lograrlo, pero tampoco sin desistir. Y precisamente por eso, es reclutada por otra chica que viene del futuro, y la transporta a la Tierra del Mañana, como se traduce Tomorrowland.
La película tiene un mensaje hermosísimo. Habla de rendirse, y de lo que pasa cuando te rindes. Habla de persistir, insistir y nunca desistir, así tengas todo en contra. Así parezca todo perdido. Se trata del optimismo con el que podemos mirar la vida que nos toque vivir. Se trata de darlo todo, aun cuando parezca que no hay nada al otro lado. Se trata de alentar tus sueños. De perseguir las metas, aun cuando parezca que nunca podrían lograrse. Se trata de tener esa chispa encendida, de amar al extremo, se trata de tener esperanza. Porque a veces, cuando todo está en contra, cuando todo parece perdido, cuando todo parece carente de sentido, siempre tendrás en el fondo de ti esa chispa divina, ese pequeño fuego interior que puede permitirte salir y ver un poco de luz. Y desde esa fugaz visión, mover en ti la fuerza interior y alinear tu cuerpo, tu mente y tu espíritu para vencer cada uno de los obstáculos que la vida se empeñe en ponerte enfrente. Tu futuro, siempre será lo que hoy te atrevas a hacer para tenerlo.
Soy Pamela Cruz escribiendo hoy domingo 31 de mayo, en etapa de Exámenes finales, recargando baterías mientras reflexiono sobre esos mensajes que llegan causalmente desde algún lugar del universo.

