Pertenezco a una generación de
hijos de inmigrantes del interior del país que vino a la Costa hace mil años
buscando un futuro mejor para su familia. Mis recuerdos de niñez, aunque
alegres, están rodeados de estrechez económica y de la profunda convicción de
que solo el ahorro podría llevarnos a un futuro mejor.
Como poco a poco íbamos superando
las dificultades económicas, cuando mis padres adquirían un bien que mejoraba
nuestro modus vivendi, era todo un acontecimiento familiar. De una humilde casa
pasamos a un apartamento ubicado en un popular sector de Barranquilla, de andar
en los enormes buses de madera, un dia pasamos a montarnos en una Super Susuki,
no recuerdo el modelo. Solo recuerdo que era roja, reluciente, nueva y que mi
padre la sacó, no como un lujo para mostrar, sino, luego lo entendí, como el
primer activo del negocio que en su cabeza se comenzó a gestar.
La llegada a la moto, fue un
avance importante en nuestro estatus de vida. Mi papa llegaba mas temprano a la
casa porque tenia como movilizarse. De vez en cuando, si nos portábamos bien
nos montaba y nos daba paseo en moto, una delante de el, antes que salieran
todas aquellas prohibiciones sobre como y que ponerse para montar en moto. Mi
papa adquirió pericia en armar su baúl de moto para montar todos los pedidos
que le tocaba entregar, en la época donde era gerente, mensajero, despachador,
vendedor y cobrador de la empresa. No sabia mucho de accidentes en moto asi que
no me asustaba montar en ellas. Solo recuerdo un hecho terrible de dos motos
donde los conductores eran esposos y los acompañantes sus hijos, murieron
atropellados en la autopista de la 46 a la altura del puente de la circunvalar.
Mi papa ya tenia un flamante carro cuando lo vimos, y estuvo a punto de montar
en la parte de atrás a la mujer que era la única moribunda porque el resto de
la familia había muerto, espantosamente, en época en la que llamabas a las
ambulancias y llegaban cuando el herido era muerto.
Con el tiempo mi padre paso de
moto a carro pequeño usado, luego dos usados y después uno nuevo y uno usado,
cuando ya el negocio era prospero y la familia disfrutaba de comodidades que
nos hacían dormir tranquilos. Pero de su moto, el primer activo que tuvo, tengo
los mejores recuerdos y es símbolo del nuestro primer escalon en la mejora de
economía familiar.
Mis recuerdos con motos incluyen
a mi primer novio que me visitaba con su famosa FZ-50 todo un icono de la
juventud en esa época. Me paseaba de vez en cuando a la horrorosa velocidad de
30 km/hr que consideraba todo signo de rebeldía ochentera. Mis primeros chances
universitarios, fueron en moto. Recuerdo a mi querido amigo Alberto, que me
recogía bien temprano en la mañana para nuestra clase de Calidad. Sentir el
viento en la cara a las 6:15 am era una deliciosa forma de soportar una clase a
una hora tan inconveniente.
A partir del 2004-2005, Colombia
se vio inundada por promociones de motocicletas provenientes de la China, AKT
montó una ensambladora, teniendo en cuenta el éxito y la gran demanda de motos
que se comenzaron a vender hasta en los supermercados. Barranquilla no fue la
excepción y de pronto se montaron concesionarios de motocicletas por toda la
ciudad. Increíblemente, se inicio la bonanza de las motos y las ventas no solo
de la ciudad sino del país, se dispararon ayudados por financiaciones de Codenza
y de otras compañías. Imagino que todos
estaban tan felices con esa bonanza de impuestos, transito y demás, que no
reflexionaron por un segundo que tanta venta traería congestión, que las calles
no estaban preparadas para recibir tanto vehículo y que no todo el que compraba
moto, conocía las normas de transito y las normas de convivencia motorizada.
El gobierno que ahora quiere
aplastar las motos, en su momento se hizo el de la vista gorda cuando el
problema apenas comenzaba. Ahora las motos son un mal, son mal vistas y a sus conductores, el simple hecho de tener un casco, los incluye en la categoría de sospechoso de cualquier futuro hecho delictivo.
A mi no se me olvida que fue el primer transporte familiar y que gracias a él, mi padre llegaba temprano a la cena.
Soy Pamela Cruz escribiendo el 23- 01-2011 sobre un problema que causaron las mismas autoridades que le dieron vía libre a la importación indiscriminada de motos y que hoy discriminan a todo el que se transporta en una de ellas.
