Formo parte de un minúsculo
porcentaje de colombianos que alguna vez nos hemos ganado una beca para hacer
algo en el exterior. Yo, por lo menos, me gané en el 95 una beca para una
pasantía en España, el país más rezagado en esa época de toda Europa. Mi
experiencia en el país ibérico fue contundente. De 23 años, era la primera vez
que salía de Barranquilla sola, que viajaba a otro país sola y que además
viviría sola sin la tutela protectora de mis padres
Llegar a Barajas en Madrid fue
como descubrir otro mundo: la tecnología, la cantidad de personas las enormes
vías, yo colombiana chibchombiana estaba conociendo el viejo mundo con todo lo
nuevo que no tenía el mío. Las primeras maquinas dispensadoras de chocolate,
las conocí en la Universidad de Salamanca. Y era tan delicioso su sabor que
prefería caminar todos los días los 5 km que me separaban de mi casa con tal de
tomar por lo menos 2 tazas en cada jornada.
De mi pasantía tengo muchos
recuerdos, que a veces se pierden en la memoria que se encoge con los años. Sin
embargo, recuerdo que me encantaba salir en tren o en bus. Las carreteras y las
líneas férreas eran espectaculares. Yo, indiecita, vivía encantada con esos buses
enormes con ruedas. Los
españoles se quejaban de los costos, de las frecuencias de trenes, de los
horarios. Eso para mí no tenía importancia. Importante era que yo, estudiante
pobre que vivía con 200 pesetas al día cuando un café costaba 60, pude darme el
lujo de conocer el país viajando en mochila y usando la excelente
infraestructura vial del país. Yo estudiante colombiana, viví un tercio de mi
pasantía paranoica cuando salía a la calle. Me asustaba que me robaran la
cartera o me violaran en un paraje solitario cuando regresaba de los fines de
semana conociendo el país. Luego de ese tiempo, comprendí que España no era
Colombia y que podía desplazarme por cualquier calle o metro en Madrid o tren y
no me pasaría nada. Intenté eso cuando llegué a Colombia a las 12 de la noche
luego de salir de una fiesta y casi me roban no mas saliendo de la casa de mi
amiga.
Conocí personas con objeción de
consciencia para prestar servicio militar pero que en cambio hacían trabajo
comunitario. Conocí científicos e investigadores que eran becados por su
gobierno y viajaban por todo el mundo para seguir investigando para el país.
Conocí muchos museos, donde agradecí con creces las clases de mi entrañable
profesor de Arte, Campo Elías. Conocí niños muy chicos con mejor cultura en el
arte que la mía que era 16 años mayor que ellos. Me reí montones por los
contenidos de los noticieros cuyo gran tema central era el desfalco de un banco
o los amoríos de la Jurado cuando en mi país eran los asesinatos, las bombas o
la guerrilla. Tuve hasta la oportunidad de conocer el sistema de salud donde el
pobre y el rico son atendidos igual en Centros de primer nivel y cuyas
medicinas de excelente calidad las puede comprar cualquiera. Era el mundo al
revés para mí, Colombiana Chibchombiana acostumbrada a vivir entre el miedo, el
terror de la TV, y las limitaciones de mi país. Los españoles amigos míos
conocen 100% el país que viven.
Después de mi viaje decidí iniciar un recorrido por Colombia,
emulando mi experiencia en la Madre Patria. Esa fue una proeza. Las carreteras
por las que transitó mi bus para conocer el Cabo de la Vela casi me dejan
paralitica por el estado tan deplorable, la guerrilla nos detuvo 2 veces el bus
que me llevaba a conocer por primera vez a Magangue y Mompox, y la pobre
infraestructura turística del Parque Tayrona casi nos cuesta una noche perdidos
en la selva.
Ahora con mas añitos, veo algunas
maquinas dispensadoras de chocolate, y de otras chucherías, veo las carreteras
mejor cuidadas y ya la guerrilla no para buses en las carreteras. Gracias al
Presidente por haberlo logrado. Pero no es suficiente. No puedo conformarme con
eso. Quiero un país con mejores carreteras, como las que me prometió mi
Presidente hace ocho años pero que no cumplió, un sistema vial que me ayude a
presentarle el país a mi hijo, exijo una mejora en el sistema de salud donde la
prevención pueda mas que la corrección y donde cualquiera pueda acceder a
medicamentos de excelente calidad y no tenga porque pagar sobrecostos, exijo
vivir en un país con educación de calidad donde existan oportunidades reales para
las mayoría, donde quienes se eduquen quieran regresar siempre a casa y aplicar
sus conocimientos a su entorno.
Exijo mi derecho a soñar y a que mi sueño se
vuelva realidad. No en Europa, ni en Islandia, en Colombia. Porque tenemos
derecho a ser como un país desarrollado. Tenemos cómo y tenemos con quien. La
decisión es nuestra, el momento es histórico, exigo mi derecho a soñar y a
escoger quien realice mi sueño.
Soy Pamela Cruz, recordando mis
sueños en estos días donde quieren destruir mi derecho a soñar con un país
mejor. 10 de mayo 2010
https://www.facebook.com/notes/pamela-cruz-herran/exigo-mi-derecho-a-so%C3%B1ar-y-ver-realizado-mi-sue%C3%B1o/387209843588