Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

EXIGO MI DERECHO A SOÑAR Y VER REALIZADO MI SUEÑO



Formo parte de un minúsculo porcentaje de colombianos que alguna vez nos hemos ganado una beca para hacer algo en el exterior. Yo, por lo menos, me gané en el 95 una beca para una pasantía en España, el país más rezagado en esa época de toda Europa. Mi experiencia en el país ibérico fue contundente. De 23 años, era la primera vez que salía de Barranquilla sola, que viajaba a otro país sola y que además viviría sola sin la tutela protectora de  mis padres

Llegar a Barajas en Madrid fue como descubrir otro mundo: la tecnología, la cantidad de personas las enormes vías, yo colombiana chibchombiana estaba conociendo el viejo mundo con todo lo nuevo que no tenía el mío. Las primeras maquinas dispensadoras de chocolate, las conocí en la Universidad de Salamanca. Y era tan delicioso su sabor que prefería caminar todos los días los 5 km que me separaban de mi casa con tal de tomar por lo menos 2 tazas en cada jornada.

De mi pasantía tengo muchos recuerdos, que a veces se pierden en la memoria que se encoge con los años. Sin embargo, recuerdo que me encantaba salir en tren o en bus. Las carreteras y las líneas férreas eran espectaculares. Yo, indiecita, vivía encantada con esos buses enormes con ruedas.  Los españoles se quejaban de los costos, de las frecuencias de trenes, de los horarios. Eso para mí no tenía importancia. Importante era que yo, estudiante pobre que vivía con 200 pesetas al día cuando un café costaba 60, pude darme el lujo de conocer el país viajando en mochila y usando la excelente infraestructura vial del país. Yo estudiante colombiana, viví un tercio de mi pasantía paranoica cuando salía a la calle. Me asustaba que me robaran la cartera o me violaran en un paraje solitario cuando regresaba de los fines de semana conociendo el país. Luego de ese tiempo, comprendí que España no era Colombia y que podía desplazarme por cualquier calle o metro en Madrid o tren y no me pasaría nada. Intenté eso cuando llegué a Colombia a las 12 de la noche luego de salir de una fiesta y casi me roban no mas saliendo de la casa de mi amiga.

Conocí personas con objeción de consciencia para prestar servicio militar pero que en cambio hacían trabajo comunitario. Conocí científicos e investigadores que eran becados por su gobierno y viajaban por todo el mundo para seguir investigando para el país. Conocí muchos museos, donde agradecí con creces las clases de mi entrañable profesor de Arte, Campo Elías. Conocí niños muy chicos con mejor cultura en el arte que la mía que era 16 años mayor que ellos. Me reí montones por los contenidos de los noticieros cuyo gran tema central era el desfalco de un banco o los amoríos de la Jurado cuando en mi país eran los asesinatos, las bombas o la guerrilla. Tuve hasta la oportunidad de conocer el sistema de salud donde el pobre y el rico son atendidos igual en Centros de primer nivel y cuyas medicinas de excelente calidad las puede comprar cualquiera. Era el mundo al revés para mí, Colombiana Chibchombiana acostumbrada a vivir entre el miedo, el terror de la TV, y las limitaciones de mi país. Los españoles amigos míos conocen 100% el país que viven.

Después de mi viaje  decidí iniciar un recorrido por Colombia, emulando mi experiencia en la Madre Patria. Esa fue una proeza. Las carreteras por las que transitó mi bus para conocer el Cabo de la Vela casi me dejan paralitica por el estado tan deplorable, la guerrilla nos detuvo 2 veces el bus que me llevaba a conocer por primera vez a Magangue y Mompox, y la pobre infraestructura turística del Parque Tayrona casi nos cuesta una noche perdidos en la selva.

Ahora con mas añitos, veo algunas maquinas dispensadoras de chocolate, y de otras chucherías, veo las carreteras mejor cuidadas y ya la guerrilla no para buses en las carreteras. Gracias al Presidente por haberlo logrado. Pero no es suficiente. No puedo conformarme con eso. Quiero un país con mejores carreteras, como las que me prometió mi Presidente hace ocho años pero que no cumplió, un sistema vial que me ayude a presentarle el país a mi hijo, exijo una mejora en el sistema de salud donde la prevención pueda mas que la corrección y donde cualquiera pueda acceder a medicamentos de excelente calidad y no tenga porque pagar sobrecostos, exijo vivir en un país con educación de calidad donde existan oportunidades reales para las mayoría, donde quienes se eduquen quieran regresar siempre a casa y aplicar sus conocimientos a su entorno.

Exijo mi derecho a soñar y a que mi sueño se vuelva realidad. No en Europa, ni en Islandia, en Colombia. Porque tenemos derecho a ser como un país desarrollado. Tenemos cómo y tenemos con quien. La decisión es nuestra, el momento es histórico, exigo mi derecho a soñar y a escoger quien realice mi sueño.


Soy Pamela Cruz, recordando mis sueños en estos días donde quieren destruir mi derecho a soñar con un país mejor. 10 de mayo 2010


https://www.facebook.com/notes/pamela-cruz-herran/exigo-mi-derecho-a-so%C3%B1ar-y-ver-realizado-mi-sue%C3%B1o/387209843588