Esta soy yo.


"Lo que inició como un espacio de desahogo, se convirtió en un espacio de testimonio. Lo que Dios ha hecho en mi vida, es mi deber contarlo. No para mí sino para glorificar Su Nombre, sobre todo nombre. Él vive, Él nos ama, Él es real. Él cambió mi vida, para siempre."

lunes, 20 de julio de 2015

Y AHORA, QUE HAGO CON EL PERMISO?

Una vez hace mucho tiempo cuando era más joven y una rebelde sin causa, se me ocurrió ir a un paseo de aquellos que llamábamos osados para la época. Hija de padres liberales con costumbres muy conservadoras, me negaron el permiso al primer intento. Traté infructuosamente por las vías diplomáticas, que dicho sea de paso, eran muy malas y como no funcionaron ni la adulación ni la cortesía, pues no me quedo otra que desafiar al sistema. Y en mi casa ardió Troya. La pelea con mi papa aún la recordamos los dos porque duro 3 meses donde ni siquiera el saludo existió entre nosotros. Al mejor estilo de cualquier novela, había intermediarios entre nuestras conversaciones porque no escuchábamos las palabras que llegaban directamente de la boca contraria. Después de una férrea disciplina y de una voluntad, de la cual hoy me arrepiento porque no me gustaría que mi hijo lo hiciera conmigo, me dieron el permiso.La noche que finalmente me dijeron “si, váyase”, no dormí de la emoción. La noche siguiente, no dormí de la angustia. “Joder”, y ahora que hago con este permiso?

Había luchado tanto y me había imaginado que no lo obtenía, que solo me había concentrado en todas las justificaciones que iba a repartir entre mis amigos cuando me preguntaran. Y Ahora, que lo tenía, que era mío, que iba a hacer? El miedo se apoderó de mi. Me daba susto viajar sola. Mejor dicho, una amiga mía en ese entonces se burlaba diciendo había matado el tigre y me daba miedo el cuero. Tenía que ser cuidadosa porque ese permiso me otorgaba una responsabilidad de no defraudar la confianza de mis padres.No hacer cosas indebidas en el paseo, de mantenerme en mi puesto y de tomar decisiones sabias. En el paseo no sucedió nada para recordar y hasta rico la pasamos, pero en esa época, alcancé a lamentar que me hubieran dado el permiso. Así tendría solo la excusa para presentar y ninguna responsabilidad que administrar.

El viernes recordé esta historia porque me sentí igual. Después de meses de rogar porque la Corte dijera que no, dijo que no. Luego de la euforia inicial, me pregunto “Ahora que hago con este permiso?” Como en mis mejores épocas, ahora estoy en la tarea de mirar como uso mi permiso correctamente. Menos mal internet existe. Estoy en la tarea de revisar las WEB de cada uno para conocerlos y asi tomar una decisión que me permita dormir tranquila por los próximos 4 años.  Hay gente muy buena y gente no tan buena y es tan difícil reconocer la diferencia. Hay grandes retos y avances en lo que no podemos retroceder, hay grandes problemas que no podemos permitir crecer. El tigre está muerto, no puedo tenerle miedo al cuero.


Soy Pamela Cruz escribiendo hoy domingo 28 de febrero/10 mientras la naturaleza manifiesta en el mundo su malestar por nuestro trato.